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Hace 11 años

Un día de verano conocí a la que hoy es mi mujer.

Yo tenia 24 años y ella tan sólo 20. En una de estas noches en que sus padres se marcharon de fin de semana, ella me invitó a su casa. Estuvimos cenando y esas cosas, una buena cena a base de caprichos.

Y a la hora de irnos a la cama, pues nos fuimos a la de sus padres. Claro, yo no tenía nada que ponerme, así que me quité hasta los gayumbos, y ya en la cama, apareció ella y se le veía cortada, ya que no llevábamos mas de tres semanas saliendo, y ella supuestamente virgen.

Empezó a quitarse la ropa hasta que se quedó en bragas y sujetador. Así se metió a la cama, pero teníamos una lucecita encendida, y estábamos hablando de tonterías. En esto que le dije que ya era tarde y que mañana tenía que trabajar yo, cosa que era verdad. Ella me dejó bien claro que de joder nada, y yo pues la respeté.

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Pero, ¿que paso al apagar la luz?

Pues, empecé a acariciarla. Metí mis manos entre sus bragas y quité su sujetador. Ella me estaba dando la espalda, pero bien excitada que estaba, porque aquello no era normal. Suponeros como la tenía yo en ese momento. El caso es que conseguí quitarle las bragas y metí mi verga entre sus piernas desde la espalda que me estaba dando ella hacia su tierno volcán.

Venga a rozarle, y venga a rozarle, hasta que ella se corrió como la más golfa de todas las golfas. Su chocho estaba dilatado como el de una yegua, chorreaba hasta el punto de saciar mi sed de sexo, y eso que no la penetré, que si llega a ser con mi verga metida en su cueva “virgen” hubiese habido inundaciones.

Ella se quedó en esa misma postura, así que yo como estaba bien puesto, lo que quería era poder vaciar mis huevos, e impregnarle de mi sustancia por su cuerpo. Seguí con el movimiento, pene que va y pene que viene. En una de estas que siento que se ha introducido. Yo seguí sin decir nada, y ella gemía más y más. Se estaba volviendo loca del placer. Yo lo notaba raro, pero allí seguía.

Le sobaba las tetas duras y puntiagudas, mientras mis movimientos eran más profundos y rápidos, hasta que llevé mi mano a su clitoris para reventárselo de placer y de lo que me di cuenta es de que mi enorme verga se estaba follando a un precioso ano, al que le gustaba ser penetrado.

Por supuesto que luego me follé su coñito y sí, sí que era virgen. Me quedé alucinado de que disfrutaría tanto dándole por atrás. Y sí, siempre que follamos, follamos por los dos sitios. Alguna vez, depende de como cuadre. Utilizamos aparatos para poder penetrarle por todos sus orificios al mismo tiempo.

Ahora yo tengo 35 años y ella 31.

Tenéis que probarlo tod@s. Es fascinante.

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Hoy, cada vez más mujeres y varones heterosexuales disfrutan sin prejuicios de caricias anales. Pero hay que hacerlas bien.

Aunque no hay estadísticas confiables sobre el tema, el sexo anal parece estar incorporándose en las actividades sexuales frecuentes de la gente de hoy. Antaño, fue rechazado con cierta unanimidad, proyectándose un concepto negativo, según el cual no era “decente”, sino práctica de libertinos, putas o homosexuales. Aun así, algunas mujeres transgresoras lo llegaron a adoptar para conservar el himen y llegar “vírgenes” al matrimonio gozando del sexo.

Hoy, sin embargo, hay una diferencia, porque la elección de la vía anal les está brindando a muchas mujeres plenas y memorables satisfacciones, inclusive orgásmicas, a despecho de añejos prejuicios que rodeaban la práctica. Por otra parte, varones absoluta o preferentemente heterosexuales han descubierto que la estimulación anal es altamente gratificante y aceptan los juegos digitales y orales en la región, cada vez con mayor liberalidad.

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Son tiempos nuevos.

Persisten, empero, los problemas derivados de la falta de una buena información, ya que son muy pocos los manuales de educación sexual y la documentación específica que verdaderamente ilustre  sobre las técnicas anales.

De los renglones que cada día abordan y con mayor profundidad los analistas del sexo, adelantemos algunos:
  1. Los prejuicios
  2. La higiene
  3. La lubricación
  4. La excitación
  5. Las posturas
Veamos estos por separado.

En cuanto a los prejuicios, abundan.

  • El más antiguo se enlaza con la concepción judeocristiana de la sexualidad que se sintetiza en la afirmación de que el ano no es vaso idóneo para la cópula puesto que impide la finalidad fecundante del sexo. De allí que la sodomía, denominación que sirve por igual al bestialismo como a la penetración anal, sea considerada pecado.
  • Para muchos, además, por ser el ano puerta de salida de los excrementos, existe la connotación de que es ésta una práctica sucia y necesariamente prescindible, donde la descalificación se traduce en sórdidos apelativos (la “pista del guano”, por ejemplo).
  • Agréguese a ello un mito frecuente: el de que el sexo anal es una experiencia dolorosa, causante de inenarrables sufrimientos. Y, en fin, el otro, obra de la literatura, el vídeo y el cine pornográfico, que hace del coito paradigma de la humillación femenina.
  • Entre varones, el machismo impone sus reglas. No se acepta que el hombre goce de las introducciones por el ano, aunque éstas sean practicadas por mujeres, ni tampoco las iniciativas acariciadoras que tenga como objetivo la región anal. Se conserva en buen porcentaje de la comunidad masculina heterosexual el tabú de “la puerta estrecha”, como llegó a llamar subliminalmente Andre Gide, el Premio Nobel de Literatura, a esa región, convalidando la práctica como exclusividad homosexualidad y dejando en claro que el “macho probado” es quien acepta penetraciones, y las disfruta.

Y podríamos mencionar más prejuicios. Pero con lo dicho parece suficiente.

Sobre el particular, no hay que confundirse. Hasta la iglesia católica, en boca de los confesores, acepta la penetración sodomítica siempre y cuando forme parte del arsenal de los juegos preliminares y no constituya un fin que perjudique o evite el acto genésico. Es decir, se puede siempre y cuando la eyaculación se deposite en el “vaso idóneo”, que sería lo normal..
Pero, para no sesgar datos, hay que recordar en esta parte una argumentación peculiar. Según el célebre Marqués de Sade la madre naturaleza hizo redondo el agujero del culo y cilíndrico el pene, por lo cual “lo natural” sería determinado por esas coincidencias y “lo no natural” por las discordancias de forma entre pene y vagina. Citable filosofía de un varón que, en todos sus escritos, insistió en los deleites vía anal, azotes incluidos.

En otro renglón de preocupaciones está el excremento vinculante. Existe, ni qué dudarlo, pero puede evitarse o, a lo menos, eliminarse a un mínimo máximo, con adecuada higiene precoital. Y si algo queda, integraría los misterios de una práctica que nunca pierde sorpresa, revelación o atractivo.

Ha de rechazarse igualmente, por exagerada, la cuestión de los dolores. Suelen producirse por lo general debido a dos razones: uno, la impericia de los practicantes, ayunos de técnica erótica, que proceden con torpeza; y, dos, la sempiterna presencia del tabú o el prejuicio que condimenta negativamente el ejercicio, añadiéndole involuntarias contracciones al esfínter, causantes de molestias. Aquí, de lo que se trata es de soltarse, de dejarse llevar, de relajarse, como en la visita al odóntologo.

Por último, de humillación, nada, sobre todo cuando hay la decisión compartida del goce o de la innovación. Y, entre varones, cuentos. Porque sacarle melodías a una zona erótica no marca preferencias. Sólo establece otro camino que enriquece las búsquedas del goce.
El segundo gran tema es la higiene. Con lavado exhaustivo, ad hoc para la experiencia, la pretendida suciedad del coito anal pasa a un plano definitivamente secundario. Se han sugerido hasta los enemas si de pulcritud se trata, a efecto de que no se produzcan encuentros cercanos con la materia fecal. Pero, sabemos, no hay que abusar de los enemas. Basta con lavarse bien, empleando abundante agua y jabón -ojalá neutro.

Y viene la tercera cuestión: la lubricación, que es crucial.

El conducto anual es seco y no se lubrica por sí mismo. Resulta indispensable, entonces, ayudar a la penetración. Al respecto, la pregunta es: ¿Qué lubricantes emplear? El mejor, indiscutiblemente, es la vaselina, que tiene la virtud de permanecer en el área impregnada superando embates y envites. Respecto de ésto, debe advertirse que la vaselina y otros productos no solubles en agua no deben ser utilizados con condón, ya que lo dañan. En estos casos deben preferirse jaleas, pomadas o aceites hidrosolubles, también eficaces. Y, por cierto, hasta la cocina tradicional hace sus aportes, ya que, como lo demostró Marlon Brando en una escandalosa escena de “El Ultimo Tango en París” la mantequilla convierte la experiencia en fiesta gastronómica. A falta de lubricantes, por olvido o imprevisión, siempre queda el recurso supremo y natural: la saliva que, diestramente utilizada, coadyuva a penetraciones en profundidad.

El cuarto asunto es la excitación.

Esto implica sabiduría en los juegos preliminares. Sin éstos, todos lo sabemos, el sexo es práctica desprovista de gracia, “huevo sin sal”, como decían los antiguos. Y aquí, cuando de sexo anal se trata, la estimulación ha de referirse, también y particularmente, a la región anal, dosificada y calma, sensibilizando, buscando la respuesta. Con un dedo o con dos, por los bordes, en insinuaciones de invasión, hasta ensayarla y probarla. Con actividades orales.

Nada es malo, nada es pernicioso, nada es sucio. Lo importante es hacer que estos juegos preliminares acostumbren al receptor a percibir esa zona como gratificante. De ahí que nunca es demasiado el tiempo que se dedica a su preparación. Y, en ello, las actividades digitales y bucolinguales son básicas, ya que contribuyen a favorecer penetraciones ulteriores, generalmente obstaculizadas por las contracciones musculares involuntarias.

En este punto, cabe también un paréntesis sobre la delicadeza.
Prejuicios, miedos, satanizaciones, mitos y otras tergiversaciones, obligan a extremar precauciones. Así, la delicadeza en esta práctica es crucial y traza la frontera entre lo que dejará, por largo tiempo, una huella placentera o ingrata.

La torpeza, la exigencia burda, la brutalidad o la violencia, esbozadas apenas, rompen esos momentos mágicos, presididos por la disposición o la aceptación. El coito anal no es un “juego de lágrimas” sino de sensaciones gratas y, como tal, ha de practicarse con prudencia y con respeto para el otro. En muchos casos, requiere de mucha paciencia, perseverancia, persuasión, convencimiento, retiradas estratégicas, y navegaciones y regresos, según decía el poeta.

Cerrado el paréntesis, comentemos el momento de los momentos: el del coito.

Para el éxito de éste, la postura es esencial. Como en todo, para las primeras veces, hay que recurrir a las más simples y eficaces, que son, en nuestra opinión tres:

  1. Una, en posición del misionero, frente a frente y el receptor, ojalá con una almohada bajo las caderas, con las piernas abiertas y flectadas contra el pecho.
  2. Dos, la clásica, con el receptor en posición cuadrúpeda, a lo “perrito”, tal vez con un almohada o cojín de soporte en el pecho.
  3. Tres, con el receptor en posición lateral, dando la espalda, con una pierna flectada y otra extendida.

En cualquiera de ellas, la penetración ha de ser progresiva, insertando con precisión el glande en el orificio anal y avanzando, sin ruptura de continuidad, por el pasaje, con apropiado cálculo del mejor ángulo y pleno aprovechamiento del nivel de excitación alcanzado y de la lubricación, que habrá de renovarse cuantas veces se requiera.

Las circunstancias determinarán el carácter de los embates subsiguientes, su intensidad y graduación, así como las pausas y detenciones. Imperativa es, en esta etapa, la estimulación manual de otras zonas erógenas, al igual que una participación activa de la pareja, que propicie y colabore a las maniobras de penetración.

En estas primeras ocasiones, es conveniente observar algunos nóes:
– No insistir en penetraciones profundas, si se advierte rechazo a las mismas.
– No acelerar los ritmos copulatorios
– No variar la postura de mejor resultado
– Interrumpir la cópula cada vez que la pareja lo pida, reanudándola cuando retorne la disposición a ésta.

Y debe tenerse en mente:
El coito anal es una de las tantas y variadas alternativas que ofrece la vida sexual. Esto tiene dos corolarios: El primero, que desearlo no es reprochable; el segundo, que no hay que limitarse u obsesionarse respecto de él.

Por otra parte, no hay que olvidar que del sexo anal proviene un alto porcentaje de los contagios del VIH. Es mandatorio, consiguientemente, que en su práctica se utilice condón, cuando se intenta con desconocidos o individuos promiscuos.

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sexo anal prevención

¿Cuáles son los cuidados que se deben tener al practicar el sexo anal?, ¿qué se debe hacer en caso de lesiones en el ano?, y ¿cómo evitarlas?
Buena pregunta.

Primeramente, hay que saber que el sexo anal es la práctica sexual con más riesgos a para adquirir el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (el virus responsable del SIDA) pero también se pueden adquirir prácticamente todas las enfermedades denominadas de transmisión sexual tales como el herpes, sífilis, gonorrea, condilomas (verrugas anales), hepatitis B, etc.

PRESERVATIVOSEntonces, para responder a “¿qué cuidados debes de tener para practicar sexo anal?”, la primera recomendación es que siempre que se tengan relaciones anales se use condón, sin excepción. No importa si eres “pasivo” o “activo”, “gay” o “hetero”.

La segunda recomendación es evitar la penetración si el ano presenta alguna lesión, tales como: fisuras (rasguños), sangrados, bolitas, secreciones (pus).

Y finalmente, para prevenir lesiones nada mejor que una buena lubricación. Por lo tanto, siempre hay que usar lubricante, a base de agua y que la penetración sea progresiva y lenta evitando movimientos violentos. No sólo es necesario lubricar el condón una vez puesto, sino también la región anal y su interior.

Para lubricar el ano se pueden usar los dedos cubiertos con un condón y untados de lubricante e introducirlos lentamente tratando de que se lubrique todas las paredes y el trayecto del ano.

Existen muchos lubricantes que se pueden usar. Puedes comprar desde el gel lubricante hasta los que venden en las Sex Shops, pero recuerda, que sean a base de agua.

Nunca usar lubricantes con anestésicos (como la lidocaína), pues pueden hacer que pasen inadvertidas las señales de alarma.

¿Qué hacer cuando se tiene una lesión del ano?. Pues si presentas algunas de estas señales de alarma, no hay otra más que acudir al médico. Las señales son: sangrado, secreciones (pus), dolor persistente, bolitas.

El sexo anal puede ser un acto excitante y audaz.

El ano es una parte muy sensible sexualmente, por lo que mucha gente, incluso a pesar de su mala fama, no se niega ese placer. Pero es muy importante realizarlo respetando unas reglas determinadas, sino podría resultar desagradable e incluso dañino.

sex-anal¿ Porqué puede resultar placentero el sexo anal ?

En el ano hay infinidad de terminaciones nerviosas que con una adecuada estimulación se convierten en una fuente de placer. Además, los hombres obtienen a través del sexo anal, la estimulación de la próstata, lo que se ha descrito como el punto “P”, de prostático. La mejor forma de estimular este punto consiste en introducir el dedo en el ano del hombre unos 2 cm de profundidad y hacer masaje en la próstata. Por otra parte, cuando el hombre penetra con su pene el ano de su amante, el anillo del ano puede dar nuevas y fuertes sensaciones de placer sobre el pene, distintas a las recibidas en la penetración vaginal.

¿ Cómo puede ser practicado sin que sea dañino ?

Lo principal siempre es asegurar la salud: el sexo anal puede ser una actividad perfectamente segura siempre y cuando tomes las precauciones necesarias. El ano no tiene lubricación natural como la vagina, ni tampoco su elasticidad. Esto hace que el sexo anal deba ser practicado con cuidado.

Hay dos cosas que debes usar siempre que practiques sexo anal: lubricante y preservativo. Debes usar grandes cantidades de lubricante, porque la pared del recto está sujeta a recibir heridas y lesiones si no se lubrica bien. Además, el ano y el recto son estrechos y por lo tanto la lubricación es necesaria para presionar suavemente sin hacer daño.

Usa siempre lubricante con base de agua y nunca uses vaselina, aceite de bebe, cremas de belleza, ya que pueden romper el preservativo. A pesar de que se limpie bien la zona del ano, nunca es posible eliminar todos los gérmenes. El sexo anal no sólo es la práctica sexual que mejor facilita el contagio de una ETS (enfermedades de transmisión sexual) y del SIDA, sino que además puede causar infecciones urinarias y enfermedades de origen bacteriano. La protección de un condón es básica, esencial, no lo olvides nunca.

Cualquier tipo de condón es válido, aunque es mejor usar del tipo extra fuerte.

El lubricante ha de ser con base de agua. Nunca uses vaselina ya que puede romper el preservativo.anal

A ello, hay que añadir otras precauciones que nunca deben parecer innecesarias. La más importante: tras haber practicado el sexo anal no debe pasarse NUNCA al sexo vaginal directamente. Antes, es necesario cambiar el preservativo y lavar cualquier elemento que haya sido introducido en el ano (el dedo, juguetes sexuales, etc.), ya que en el ano hay bacterias que, si bien en esa zona no ocasionan problemas, podrían provocar importantes infecciones en la vagina.

¿ Se puede provocar un embarazo mediante el sexo anal ?

Técnicamente no es posible, porque el recto y la vagina no están comunicados por dentro del cuerpo. En cambio, puede ocurrir que el semen que quede por fuera del ano, baje por el perineo (la parte que separa el ano de la vagina) y se introduzca en la vagina. Según un estudio hecho en Inglaterra, un 8% de embarazos no deseados se produjeron de esta manera, lo cual es una cifra importante. El uso del preservativo también evitaría este tipo de embarazos.

¿Algunas posiciones recomendadas?

Es importante adoptar una postura adecuada. Las mejores posiciones para el sexo anal dependen del nivel de experiencia que tengáis en esta práctica. A continuación os presentamos algunas básicas. A partir de ellas, podéis ir inventando y experimentando infinidad de nuevas variantes.

posición del perritoLa posición del “perrito” es la que se asocia más con el sexo anal. Sin embargo, como esta posición permite un penetración profunda del pene puede no ser la mejor para los principiantes.

Quien recibe la penetración se pone a cuatro patas mientras que la pareja se pone de rodillas encarando el trasero.

Una vez introducido el pene, empuja su cadera adelante y atrás, moviendo el pene dentro y fuera del ano. Quien recibe la penetración debe mantenerse quieto o rotar su cadera de un lado a otro.

posiciones sexo analOtra posición que permite una profunda penetración, pero más algo difícil. Sólo para expertos. Estaréis cara a cara, con la persona que recibe la penetración abajo y la pareja arriba.

La persona que recibe la penetración apoya las piernas en los hombros de la pareja. Es más agradable si colocáis una almohada bajo la pelvis para levantar el trasero de quien recibe la penetración.

Permite una visión completa de los genitales y de la penetración anal que resulta muy excitante a muchas personas.

posturas sexo analBuena para principiantes. Los amantes se tumban de lado, con el hombre entrando por detrás. Esta posición es cómoda y es posible lograr el máximo contacto corporal.

Es fácil controlar la intensidad y la profundidad de la penetración. Las manos de los dos quedan libres para estimular otras partes del cuerpo.

sexo analOtra posición para principiantes es la que la persona penetrada se tumba boca abajo sobre su estómago con su cadera elevada con una almohada y con la pareja encima. No es tan fácil una penetración completa con éste método y los movimientos están restringidos.

posturas sexualdiadEn la última imagen de la izquierda podéis observar una posición en que la persona penetrada tiene control de la velocidad y profundidad de la penetración.

Se acuesta o se sienta encima de su pareja, montando sobre él y deslizando su ano hasta encontrar su pene erecto.

La penetración es fácil y profunda en esta posición y la persona penetrada tiene el control.

Además, las manos de la pareja están libres para acariciar el cuerpo de la persona que recibe la penetración y/o para masturbarla mientras es penetrada.

¿Todavía no has disfrutado del sexo anal?

Empieza por hablar de ello con tu pareja. Es una manera de expandir vuestros horizontes sexuales y además el ano es sexualmente sensible, lo que significa que produce placer si se estimula adecuadamente. Si finalmente y en contra de su mala fama, los dos estáis de acuerdo y plenamente decididos a no negaros este placer entonces tened en cuenta lo que os explicamos a continuación.

Muy importante: Una vez introducido el pene, debéis dejar que vuestros cuerpos se adapten. Si la persona penetrada está completamente relajada, la penetración resultará sin dolor. Sobretodo es importante que durante la penetración, nunca se realicen movimientos bruscos. Tomáoslo con calma y dejad que vuestros cuerpos se acomoden. Poco a poco estaréis preparados para más.

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sexo anal

Muchas parejas consideran el sexo anal como una práctica homosexual, pero lo cierto es que entra también dentro del repertorio de técnicas heterosexuales.

¿Por dónde empezar?

Empieza explorando la sensibilidad externa del ano de tu pareja y después pasa a una estimulación más directa. Puede hacerse manualmente o con un vibrador. Muchos hombres disfrutan acariciándose la próstata, a la cual puedes acceder insertando un dedo en el conducto anal: Con la punta del dedo, haz círculos suaves alrededor de la parte externa del ano de tu pareja, introduce la punta de tu dedo más o menos un centímetro dentro del conducto anal y continúa describiendo círculos en su interior. Necesitarás lubricar tu dedo y el ano de tu pareja. Si está de acuerdo, puedes ejercer más presión SEXO ANAL.

El ano no pertenece al aparato reproductor, por lo que no está fisiológicamente condicionado para el acto sexual, es un órgano contaminado con el material fecal, con muchos microorganismos. El riesgo de infección se incrementa, pues el esfínter anal es mas rígido a la penetración y menos elástico que la vagina, con la consiguiente mayor fricción ocurriendo mayores microtraumatismos durante el acto sexual. Tampoco tiene la lubricación que normal y fisiológicamente tiene la vagina. El riesgo de contaminación no es solamente local, las microfisuras que se producen durante el sexo anal producen microsangrado en el pene y en el ano, que posibilita la contaminación sangre a sangre, mecanismo por el cual se explica que el sexo anal sea el de mayor riesgo para la transmisión del virus del SIDA (VIH) y de otras Enfermedades de Transmisión Sexual.

El sexo anal puede producir desgarros musculares en el esfínter anal. Para los que quieran hacerlo, daría las siguientes recomendaciones: siempre use un preservativo, preferentemente adicione un lubricante a base de agua que lo podrá adquirir en una farmacia. Y jamás penetre la vagina luego de haber penetrado el ano y viceversa.

Tanto para la mujer como para el hombre puede ser una práctica muy placentera pero si se realiza con las debidas precauciones. El hombre tiene que tener en cuenta que tiene que estimular y tener muchas precauciones en estimular y penetrar el orificio anal con mucha delicadeza y suavidad, para que en ningún caso le produzca dolor a su pareja sino sensaciones agradables y positivas. Para el hombre, no te olvides que tienes que acariciar a tú pareja, el clítoris e igualmente si eres un destacado amante o quieres serlo y la quieres hacer vibrar, los pechos y algunos golpecitos en sus nalgas. Todo al mismo tiempo. Ella tiene que disfrutar tanto o más que tú.

Algunos consejos para la práctica del sexo anal

A continuación les mostramos unas prácticas que pueden realizarse independientemente, o una después de la otra, para una estimulación progresiva, que determinará el éxito de sus experiencias anales.

Con la lengua: el anilinctus

Antes de detenerse en las nalgas, lama las zonas erógenas de su compañera. Luego, continúe con la raya, el contorno del ano, hasta llegar al mismo ano, zona muy sensible. En esos momentos, su compañera empieza a sentir una sensación caliente muy excitante.

Con un dedo o un juguete sexual

Suavemente Introduzca en el ano un dedo o, mejor aún, un consolador liso y lubrificado. Deténgase un momento, para que el esfínter de su compañera se habitúe a esta nueva sensación. Efectúe luego un movimiento circular, que ayudará a relajar a su compañera. Empújelo un poco más hacia adentro, al mismo tiempo que realiza un movimiento de vaivén; aségurese de que su compañera sigue sintiéndose a gusto.

Esta estimulación puede resultar muy placentera. Puede realizarse antes de la penetración anal, o acompañar la penetración vaginal o el sexo oral. La mujer puede también estimular la próstata de su compañero y aumentar así la intensidad orgásmica.

vibradores

Con el pene: la sodomización

La mujer puede estar acostada bocabajo, de pie (de espaldas al hombre), acostada de lado, o sentada encima de él : en esta última postura controla mejor la profundidad de la penetración. Si optan por la postura del galgo, la mujer tendrá que levantar su tórax para facilitar la penetración. Lubrifique el pene abundantemente (sobre todo el glande) y el ano. Comience penetrando lentamente. La primera vez, quizá no la pueda meter entera, sobre todo si su compañera no está totalmente relajada. Pero con un poco de tacto y ternura, no se le deben presentar mayores complicaciones.

Antes de llegar a la mitad del camino, deténgase para que ella se habitúe. Comience entonces a efectuar un movimiento de vaivén…suavemente. El hombre tiene que estar siempre muy atento a las reacciones de su compañera, y detenerse si ella se queja. En dicho caso, se volverá hacia atrás, hasta que ella se encuentre más a gusto. El hombre puede estimular simultáneamente el clítoris, o dejar que se ocupe de ello la mano experta de su compañera, lo que, a buen seguro, le producirá un orgasmo muy intenso. Alcanzada la cumbre del placer, el hombre se retirará suavemente.

Guía práctica para aficionados al sexo anal.

Charlaba hace tiempo con unas amigas acerca de ser penetradas por el ano, todas llegamos a la misma conclusión: “Es denigrante y sucio”. Con el correr de los días y navegando en Internet, encontré algo de información al respecto y no parecía tan malo, es más, ahora puedo decirles que es fenomenal si aprendes a disfrutarlo.

Decidí compartir con los que deseen leer este documento, lo que creo es el mejor método para obtener la más placentera penetración anal. Comenzaremos con unas pequeñas observaciones:

  1. El sexo anal puede ser divertido, seguro y entretenido si sigues los pasos adecuados para seguir manteniéndolo seguro, de lo contrario puede ser doloroso e incluso peligroso.
  2. El ano puede ser una zona extremadamente erógena, pues dentro de éste se encuentran mucho más terminales nerviosas que en otras partes del cuerpo, excepto el clítoris.
  3. La diversión inicia desde que comienzas a acariciar tu ano, o el de tu pareja, con un dedo lubricado, intercambiarlo por el pene o sustituirlo con el uso de juguetes sexuales o vibrador.

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Para poder disfrutar esta variedad del sexo es necesario olvidarse de prejuicios y temores al respecto, ya que debemos considerar que:

  1. El sexo anal no es una práctica exclusiva de los homosexuales, aunque claro, ellos lo practican, pero también es una de las formas de sexo preferidas por algunas parejas heterosexuales.
  2. Algunas mujeres rehuyen este acto al pensar en “recibirlo” por el ano, pero no hay razón para este temor si se toman las debidas precauciones.
  3. Muchas personas experimentan placer al defecar, lo admitan o no.
  4. Tu ano no es malo, mucho menos es una parte obscura o misteriosa de tu cuerpo.
  5. La culpa es el inhibidor de las delicias anales y la tensión es la causa de la incomodidad.
  6. El conocimiento y exploración de tu ano puede conducirte a placeres insospechados y sin límite.

Así que deja fuera de tu mente las malas ideas y prepárate para disfrutar de tu cuerpo.

El sexo anal es muy placentero si se practica con técnicas de higiene y sanidad. No es bueno defecar para asegurarse de que el ano se encuentra limpio y apropiado. Algunas personas gustan de hacerse una lavativa, pero, usualmente, esto es más por estimulación sexual que por necesidad. Una ducha a conciencia es más que suficiente para garantizar la higiene. Si no conoces bien a tu pareja, entonces deberán usar condón, los amantes inteligentes lo usan, no importa con quien lo vayan a hacer.

Recuerda tener a la mano un buen gel soluble al agua, una crema o un lubricante para facilitar la penetración. A algunos les gusta mucho hacerlo evitando el uso de éstos, pero es muy doloroso si no lo practicas regularmente. Si deseas usar un lubricante, manténte alejada de la vaselina u otros lubricantes a base de petróleo. Mientras más lubricante uses, más fácil, limpia, cómoda y placentera será la sesión que tengas.

En tu ano se puede insertar un pene largo fácilmente y la experiencia es muy agradable si consigues relajarte. Tu ano es como un delgado tubo con un pequeño anillo muscular al final. El anillo muscular se relaja y tensa para mantener el excremento dentro y mantener los objetos fuera. Estos músculos son bastante fuertes y son controlados parcialmente por la mente. Tus emociones pueden controlar la tensión en cualquier momento. Si estás sentado en tu computadora leyendo esto, flexiona tus glúteos y experimentarás cómo tu ano se frunce y se tensa. Una buena penetración anal no será placentera a menos que tus músculos estén relajados. Esto lleva tiempo y práctica.

penetración analExperimentar es el camino a mayores placeres

Ya te familiarizaste con la nueva parte de tu cuerpo, tu ano, ahora puedes comenzar a experimentar con tu pareja. Debes elegir inteligentemente a tu compañero y buscar las mismas cualidades que querías la primera vez que hiciste el amor. Una pareja gentil, amable y comprensiva es muy importante en el principio. Explícale como te sientes, lo que quieres que él haga y cómo quieres que lo haga. No abras tu trasero a cualquier tipo que desee sacarte medio kilo de excremento, esto sólo te llevará a una mala experiencia y a echar a perder gran parte del entrenamiento y cuidado que has practicado. Asumiré que tu pareja es hombre, aunque puede ser una mujer con uno de esos trajes con consolador integrado, aún así, me referiré a tu pareja como masculino.

Encuentra un compañero que guste del sexo, que acaricie tu trasero y juegue con tu ano mientras hacen el amor. También puedes hacer que tu compañero te haga sexo oral mientras inserta uno o varios dedos en tu ano. Será más fácil si se encuentra en buena posición para alcanzar tu ano y tú estarás en mejor posición para relajar los músculos mientras él juega gentilmente con tu abertura. Si estás ansiosa o no puedes relajarte, toma tu tiempo, el sexo anal no es la cosa más fácil de aprender; si encuentras dificultades, no te sientas mal, tu ano puede estar siguiendo malos hábitos o no se está abriendo, toma tiempo y práctica, pero al final funciona.

Es muy importante que hables a tu compañero y le digas lo que sientes. Un acto placentero que relajará tu ano es pedir a tu pareja que haga círculos en la abertura con las yemas de los dedos lubricadas; esto tiene un efecto calmante y, si tu compañero es gentil, tu también te relajarás. Si no consigues soltar tu ano, quizá tengas un bloqueo mental que no te permitirá ser penetrada. Si es el caso, conversa con tu pareja al respecto. Si no eres realmente seria acerca del sexo anal y no puedes relajarte, tal vez desees visitar a un consejero o un terapista sexual.

Asumo que no tienes serios problemas con la estimulación y experimentación anal. Ahora es tiempo de tener a tu pareja penetrándote por el ano.

Protegiendo tu ano

¡Una breve advertencia! Si eres confidente con tu amante podrás tener sexo anal sin protección. Si no estás seguro del todo… usa condón o alguna otra protección. No deseo perder mucho tiempo en el tema de enfermedades sexuales, pues supongo que eres una persona sexualmente activa. Sólo sé cuidadosa y no cambies de la penetración anal a la vaginal, no es buena idea usar el mismo instrumento, ya sea consolador, pene o vibrador, en tu vagina inmediatamente después de haberlo usado en el ano, antes lávalo bien. Es menos riesgoso ir de la vagina al ano que al revés, así que ya estás avisada, ve y consigue un buen pene.

Igual que cuando te masturbas, tómalo con calma al principio. Si te lastima el ano, y puede pasar, pide a tu pareja que te penetre gentilmente, un poco de dolor es normal y aún con el ano relajado tu estado mental puede causar contracciones. Pronto descubrirás que el dolor se convierte en dichosas delicias durante el juego anal.

Al principio, al penetrar, tal vez experimentes una urgencia violenta de ir al baño, esto se debe a tus reflejos normales de querer excretar cualquier cosa dentro de tu ano. Esta sensación es similar a las náuseas cuando aprendes a proporcionar un buen sexo oral. Quizá también pienses que estás a punto de orinar o defecar, pero esto es algo común. Pronto te condicionarás a ti misma a la normalidad de tener un objeto en tu ano. El gran excitamiento sexual seguirá; sé paciente y los sentimientos de miedo y cualquier tensión disminuirán considerablemente. La penetración gradual y la actividad es la mejor regla, así que ve con calma. Será difícil por un tiempo, pero serás complacida con un rápido cambio de incomodidad a placer erótico.

Después que tu compañero te haya penetrado profundo, dale una cantidad lujuriosa de tiempo para acostumbrarse a la sensación; él sabe que hacer, así que piensa en el placer y la sensualidad. Intenta masturbándote o pídele que él lo haga, pues esto es una parte regular del sexo anal; además incrementará tu intensidad sexual y deseo.

Intenta menear tu trasero en movimientos circulares, mientras el pene entra y sale lentamente. Aprende a comprimir tu ano, tensa y afloja para acariciar su pene. Sabrás si te estás moviendo en la mejor manera porque sentirás un flujo rítmico y apasionado en tu cuerpo. Olvidarás dónde estás mientras los movimientos de tu pareja los hacen fundirse en uno solo.

lamerBordear o tener una lengua en el trasero

El lamer el trasero es una forma muy íntima de explorar anos; esto aplica a ambos en la pareja. Involucra lamer, lengüetear y succionar dentro y alrededor del ano; quizá parezca extraño, porque los traseros eran considerados sucios y malos. En la actualidad se ha cambiado este concepto. Aunque es posible adquirir una enfermedad venérea o hepatitis de una persona infectada, pero igual puede pasar al hacerlo con la vagina. Los miedos a bordear son más mentales y relacionados al olor, sabor y preferencias personales; para que esto sea más placentero, quizá ambos deban tomar una ducha antes, lo que eliminará cualquier olor.

El bordear es extremadamente excitante porque la abertura de tu ano es deliciosamente sensitiva y los labios y lengua muy expresivos. Es tan fácil como lamer la vagina y las mismas acciones crean reacciones placenteras.

“Alrededor del mundo” significa besar y lamer el cuerpo entero y el ano es una parte del mundo corporal. Tu pareja lame a través de la piel anal, húmedas lengüetadas alrededor de la abertura, una y otra vez, arriba y abajo. Él puede mover rápido la punta de su lengua o introducirla hasta donde ésta pueda llegar; puede restregar gentilmente sus labios sobre el agujero o succionar en la abertura, como si quisiera voltear tu piel hacia afuera. Esto es realmente agradable si se hace con inserción de lengua. Mientras, tú puedes empujar un poco hacia abajo, relajando tu ano como si fueras a defecar, esto expandirá la abertura y le dará más área para cuidar o mordisquear.

Asumiendo la posición

Colócate sobre tus manos y rodillas para que tu ano quede en el aire; tu pareja se arrodillará justo detrás, encarando tu trasero. Él se pondrá sobre ti, guiando su miembro lubricado a tu ano. Rápido o lento, dependiendo de tus preferencias, él empujará su pene dentro de ti mientras tú le abres el camino. Entonces el empujará su cadera adelante y atrás, moviendo su miembro dentro y fuera de tu ano. Mientras él te penetra, manténte quieta o rota tu cadera de un lado a otro, esta posición es más conocida como “de perrito” -por razones obvias-, y tiene la ventaja de facilitar una penetración profunda, combinada con la libertad de movimiento.

En la posición “pervertida del misionero” te tiendes sobre tu espalda, levantando tus rodillas hasta el cuello de tu pareja y pasando las piernas alrededor de sus hombros. Estarán cara a cara y es más agradable si colocan una almohada bajo tu pelvis para levantar tu trasero al viento. Esta posición también permite una fácil y profunda penetración.

Otra posición interesante es parados, tu pareja justo detrás de ti. Apoya tus manos en un pilar, una mesa o una pared; esta posición es conveniente para usarse al aire libre y yo he sido penetrada en público con sólo levantar mi falda y permitir a mi pareja introducirse en mi ano. En esta posición no es tan fácil penetrar, pero hay completa libertad de movimiento y si no hay donde apoyarse, tú y tu pareja pueden tomarse de las manos. Si buscas una posibilidad entre la multitud, la penetración anal parados es una gran experiencia.

Por supuesto, puedes tenderte sobre tu estómago con tu cadera elevada con una almohada y tu pareja se pondrá sobre ti. Esto es bueno si él no es demasiado pesado. Te permitirá relajarte y tus manos estarán libres para hacer cualquier otra cosa. No es tan fácil una penetración completa con éste método y tus movimientos están restringidos.

Lo inverso de lo anterior te permite controlar la velocidad y profundidad de la penetración. Acuesta o sienta a tu pareja, móntate sobre él y desliza tu ano hasta encontrar su pene erguido. La penetración es fácil y profunda en esta posición y tú tienes el control. Las manos de tu pareja están libres para acariciar tu busto o aún para estimular tu clítoris mientras tu te deslizas arriba y abajo sobre su miembro. Lo mejor de esta posición es que también resulta fácil para tu pareja, pues tú haces la mayor parte del trabajo.

Preguntas y respuestas sobre sexo anal

¿A través del sexo anal es posible el embarazo?.

Sólo puede ocurrir un embarazo si el espermatozoide se une con el óvulo, en el tercio medio de las trompas de Falopio, y migran para asentarse en las paredes del útero. Nada de esto puede pasar en el intestino grueso.

Sin embargo, al practicar el sexo anal debe tomar en cuenta que por efectos de la gravedad, cabe la posibilidad de que el semen se salga del ano y llegue a tener contacto con la vulva. En este caso, dada la capacidad de desplazamiento de los espermatozoides, es posible un embarazo; aunque la probabilidad son muy bajas e improbables. Pero en todo caso hay que tener mucha precaución ya que no es imposible.

ano trasero culo

¿Las mujeres pueden tener un orgasmo durante el sexo anal?

Existe la posibilidad que tanto un hombre como una mujer logren un orgasmo o eyaculación durante la penetración anal. Los genitales no son los únicos órganos responsables del gozo o placer sexual. Al fin y al cabo son aparatos sensoriales que solo llevan información al cerebro. Ahí es procesada y traducida a tensión y excitación sexual que puede promover la fase orgásmica.

Bajo esta premisa, tanto su cuerpo, cualquier parte, como su imaginación, constituyen poderosos aparatos de sensaciones eróticas que le permitirán la vía al placer sexual extraordinario.

¿Es dañino practicar el sexo anal estando embarazada?.

En principio no debe haber problemas en practicar sexo anal si antes lo han disfrutado. Obviamente se debe tener cuidado de no realizar movimientos que puedan comprimir el vientre, pero por lo demás, la penetración anal no implica peligro mayor que la penetración vaginal.

Si mi pareja y yo somos fieles, ¿se recomienda de todas maneras el uso de preservativo para el sexo anal?

La fidelidad mutua entre dos personas que no tienen ninguna enfermedad de trasmisión sexual, como el VIH, es la mejor defensa y la mayor seguridad en estos tiempos tan caracterizados por este tipo de enfermedades. Sin embargo, en la práctica es difícil, si no imposible, estar seguros de que nuestra pareja nos es totalmente fiel. Recuerda que una sola relación sexual puede ser suficiente para contagiarse, inclusive con el VIH.

La penetración anal es el comportamiento sexual de mayor riesgo para la transmisión del virus del SIDA, y debido a que hasta ahora esta enfermedad es de evolución mortal, se recomienda ENFÁTICAMENTE a todas las personas que practican o experimentan la penetración anal, que utilicen un preservativo o condón lo suficientemente grueso, y un lubricante de base acuosa, y no oleosa, pues los de base oleosa debilitan el material del condón. Un ejemplo de un lubricante que NO debe utilizarse con el condón es la vaselina.

El sexo anal es la estimulación del ano de su pareja: manualmente, oralmente o con la penetración anal (el hombre introduce su pene en el recto de la mujer). No se trata de una práctica sexual reservada únicamente a los homosexuales, como algunos quieren ver, sino que es apreciada por muchas parejas heterosexuales. Puede ser un fin en sí mismo, o acompañarse de otras formas de estimulación. Por ejemplo, el hombre puede introducir un dedo en el ano de su compañera mientras que la penetra por delante.

Penetrar a la mujer por detrás puede ser muy agradable, tanto para el hombre (el ano es menos elástico y más estrecho que la vagina; por lo que el pene está más ceñido) que para la mujer (en el ano existen abundantes terminaciones nerviosas). Muchas mujeres que practican habitualmente la sodomia alcanzan el orgasmo únicamente con la penetración anal, y se refieren a este orgasmo como algo “diferente” y nuevo.

Historia

No se trata de una práctica moderna, sino que se ha dado en todas las épocas y en todos los continentes desde la Antigüedad. Hoy en día, uno de cada dos matrimonios confiesa haber probado la penetración por detrás. A algunos les gusta y a otros no. Según el informe del conocido sexólogo Kinsey, una de cada dos mujeres se declara partidaria de la penetración anal.
Numerosas parejas practican el sexo anal como “método anticonceptivo” (es también una alternativa en el caso de reglas prolongadas o abundantes). Sin embargo, existen riesgos de embarazo: el esperma que sale del ano puede deslizarse hacia la vagina… y algunos espermatozoides son duros de pelar.

¿Práctica tabú?

Algunos ven en él un acto perverso y contra natura. Las autoridades religiosas o laicas lo han condenado con frecuencia. Determinadas religiones consideran el coito únicamente como un medio de reproducción, por lo que condenan también el sexo anal. En algunos paises, se considera un “crimen contra natura” y “prohibido”, incluso para los matrimonios. Históricamente, el objetivo de estas leyes era perseguir a la comunidad gay (en donde, por supuesto, la penetración por detrás está muy extendida).
Sin embargo, el sexo anal, como cualquier otra forma de sexualidad voluntaria, es o debería ser una elección personal: la pareja es quien decide lo que es o no aceptable.

¿Qué gusto se le puede encontrar al sexo anal?

Además de una sensación física muy placentera, diversos factores psicológicos entran en consideración. El sexo anal es una práctica diferente, que hay que descubrir: la novedad suele ser excitante. Por otra parte, se tiene la impresión embriagadora de vivir una sexualidad más “intensa”. La excitación puede provenir también del placer de infringir la ley. Por último, el sexo anal aumenta el sentimiento de dominación para la mujer y de virilidad para el hombre, razón por la que muchos practicamos este tipo de sexualidad.

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