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“A la edad de 17 años abandoné, sin saludar, a mi casa paterna. En los siete años siguientes prácticamente no la volví a pisar. La relación con mis padres, debido a su incapacidad de comprender la homosexualidad y la incapacidad de todos nosotros de dialogar, se había vuelto un verdadero martirio que no pude soportar más.”

Con el correr del tiempo fui elaborando cierta autoestima y comprensión por la situación de mis padres. Recién ahora me encuentro en condiciones de escribir una carta, que ya debería haber escrito hace ocho años, pero en aquel entonces yo carecía de los conocimientos necesarios, de una sana autoestima y del valor para discutir respetuosamente con mis padres.
Deseo que no solamente mis padres reflexionen sobre su entendimiento del amor paternal. Sé por nuestras amistades y conocidos que nuestra familia no es la única que está en peligro de quebrarse debido al tema homosexualidad. Por esto pido a los padres, en nombre de todos los jóvenes que no pueden hablar, que tomen conocimiento de mi carta. (T.E.)

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“¡Me enfermaría si tuviera que vivir de otro modo!”

¡Queridos padres!
Saben que no me gusta discutir con ustedes, y que los desentendimientos entre nosotros también para mí son desgastantes y muchas veces dolorosos. Me cuesta mucho hablar con ustedes acerca de mí en forma tranquila y sensata. Por eso prefiero escribir. Es mi deseo que nos conozcamos mejor, porque yo soy su hijo y existe una unión entre nosotros, aunque en el momento les resulte difícil porque soy homosexual.

Sé que desean que funde una familia y les dé nietos, y que llegue a ser una persona decente y respetada. Las cosas serían mucho más fáciles para todos nosotros si no fuese homosexual, pero lo soy. No sería bueno para mí, y me deprimiría y enfermaría, si debiera vivir de modo distinto al que estoy viviendo. Por favor no traten de persuadirme a tener sentimientos que no tengo. Tampoco traten de que yo elimine sentimientos que poseo y que son buenos y honestos.

No puedo prometerles nietos, tampoco las personas heterosexuales desean, a veces, tener hijos o no pueden tenerlos. Pero podría encontrar a una persona que sea tan buena, respetable, honesta, digna de confianza y tierna que me permita convivir en una unión que también ustedes podrían respetar, porque es humana y honorable. No me perderían, sino, al contrario, podrían integrar otro miembro a la familia al que, tal vez, lleguen a querer. Confíen en que siempre respetaré los valores que ustedes me han transmitido.

Soy homosexual. Acéptenlo, acéptenme como soy.

Déjenme mi sexualidad, mis sentimientos, mi amor. Temo que podrían quererme menos, se podrían apartar de mí, me podrían expulsar, porque yo deseo vivir de acuerdo a mis sentimientos. No me entiendan mal, porque no los quiero presionar al imponerles algo que todavía no están en condiciones de aceptar. Solamente les pido no cerrar los ojos y escucharme. Tenemos tiempo de aproximarnos mutuamente. Deseo que nos entendamos mejor y no nos lastimemos inútilmente.

Puedo imaginarme que el tema de la homosexualidad, ahora que ustedes y nuestra familia están confrontados con él, tal vez los haga sentir muy molestos, porque les causa miedo y se sienten inseguros con él.
Veo la suciedad y el sensacionalismo en los diarios y otros medios, escucho los rumores y la charlatanería de los vecinos. Las personas saben muy poco sobre la homosexualidad, a pesar de que ya existen algunos libros que dan información objetiva y adecuada. Ustedes deberían escuchar a personas especializadas y buscar contacto con homosexuales o personas que aceptan sin problemas a otras que son distintas.

Si hay conocidos que me menosprecian secretamente, aunque no haya hecho nada malo, si no se toman el trabajo de comprender, si olvidan todo lo que había y hay de bueno en mí, entonces no pertenecen al grupo de personas que deseo que sean mis amigos. Sentiría una gran desilusión si el miedo que ustedes puedan sentir ante habladurías fuera mayor que el amor hacia mí.

“¡Es mi oportunidad de amar y llegar a ser feliz!”

Para mí la sexualidad es un campo en el que todos deberían tener su libertad personal. Yo me la tomaré, aunque por ello experimente el rechazo o aún el desprecio de algunos. Esto me lo debo a mí mismo, y, después de todo, hay unas cuantas personas que me aprecian como soy, y por lo que soy.
Ustedes no deben buscar causas por las que justamente su hijo resultó ser homosexual. Nadie tiene la idea de pensar en su necesidad de sueño o sus comidas preferidas. Pienso que aceptamos lo que nos parece normal, y nos hacemos problemas solamente por aquello en nosotros que resulta desagradable no tanto a nosotros mismos, sino a los demás. Yo mismo no sufro al ser homosexual. Es mi oportunidad de amar y ser feliz. Pero me dificultan mi vida las otras personas que se sienten molestas innecesariamente.

No me cuelgo voluntariamente un cartel al cuello y tampoco hiero por gusto no más la sensibilidad de otras personas, pero no veo nada malo en intercambiar miradas enamoradas y sensuales o de pasear por el parque, o también tenerse de la mano o darse un beso. Incluso todos hacen esto especialmente para la alegría de los espectadores. “Qué linda pareja” dice la gente. Pero al fin y al cabo siempre es lindo cuando las personas se aman, se desean y expresan esto también en palabras y gestos.
Me haría muy feliz si ustedes, mis padres, me apoyaran y ayudaran a fortalecer mi autoestima. Los pequeños pinchazos de la vida diaria me llegarían o lastimarían menos.

Naturalmente no puedo pedir nada de ustedes, así como ustedes tampoco de mí, puesto que cada uno tiene su vida propia por la que es responsable y que solamente él mismo puede vivir. Ustedes me han dado la vida y me han criado. Fue una época en que yo dependía en todo sentido de ustedes. Ustedes han cumplido en forma maravillosa la responsabilidad que habían asumido luego de engendrarme. Por esto les estoy muy agradecido. Ahora llega el tiempo en que comienza mi vida propia, independiente, controlada por mí mismo. Me gustaría hacerlos participar de ella. Pero si no debo dudar de vuestro interés y vuestro amor, entonces tampoco deben poner condiciones que yo no puedo cumplir sin mutilarme. Yo tendría que abandonarlos o morir. No me quiten la vida que algún día me han regalado, ni el derecho a la autodeterminación. No deseo ser desagradecido, y creo que no lo soy.

“Ahora comienza la etapa en que yo mismo gobierno mi vida”

Cuando yo nací ustedes alentaron determinadas ilusiones sobre mi persona. Deben tener en cuenta que esto no fue ni es justo, porque ustedes no me podían preguntar si yo deseaba cumplir con sus ilusiones, e incluso si estaba en condiciones de hacerlo. Y yo tampoco podía contestarles. Debe ser un gran desengaño para ustedes si les quito una ilusión. Conozco el dolor por ilusiones que mueren, pero también sé qué liberador y reconfortante es cuando son reemplazadas por sueños realizables. Ustedes y yo podríamos soñar y realizar juntos uno de estos sueños, del mejor modo que podamos. ¿ No les parece ?
No han hecho nada mal, ni son culpables de nada, pero tampoco son simplemente víctimas. Si les pudiere reprochar algo, sería, solamente, el hecho de que han seguido la tradición que es obligación de los hijos obedecer a sus padres y cumplir con sus expectativas. Expectativas que a su vez han sido transmitidas por sus propios padres. A través de mi propia experiencia conozco cuán tremendamente difícil resulta interrumpir la eterna cadena, la cadena que consta de preceptos y prohibiciones, de castigos en palabras y golpes, de obligación y obediencia, y del miedo a no ser suficientemente bueno y de perder aquel amor ficticio que solamente aparenta ser un amor, y que evidentemente está atado a la obediencia. Generaciones antes de nosotros han vivido según esta tradición, y seguirán viviendo de este modo generaciones futuras.

A la culpa le corresponde un delito, y al delito una víctima. No me siento dañado ni engañado por mi homosexualidad. En este sentido no tengo motivo para quejarme. También las personas heterosexuales viven desilusiones en sus amores, o provocan incomprensión o rechazo por parte de su entorno debido a su propio carácter.
En mi opinión ustedes me han dado un verdadero ejemplo de relación entre varón y mujer. A pesar de ello, soy homosexual. Mis hermanos no lo son.

No puedo detectar ninguna diferencia entre mí y otros representantes de mi sexo. Con excepción del objeto de mi deseo, tampoco soy atípico en mi comportamiento sexual. No me parece importante diferenciar psicológicamente los modos de pensar femeninos de los masculinos, puesto que no aparecen con tal pureza. Se dice que las mujeres son más sentimentales, sensibles, intuitivas, estables en sus sentimientos, pasivas en sus relaciones. Los hombres representan todo lo contrario. Yo no comparto esta opinión. Todo lo que veo como específicamente femenino o masculino, lo encuentro en mí mismo, en ustedes y en otros, indistintamente en hetero- u homosexuales, y en forma más o menos determinante de acuerdo con su sexo biológico.
Esto es una condición recomendable para que hombres y mujeres puedan entenderse y relacionarse mutuamente. En la medida en que ustedes se esfuercen en detectar y aceptar sus propios componentes correspondientes al otro sexo y sus sentimientos de íntima y cariñosa amistad hacia el propio sexo, ya no se sentirán agredidos por mi sexualidad en su femineidad y masculinidad. Ustedes están bien como son, y yo también.

Seguramente les habrán enseñado que la homosexualidad es un pecado antinatural. Esto no es cierto. Yo vivo de acuerdo con mi naturaleza y no dejo de pertenecer a Dios. No me gusta mucho expresar la siguiente comparación, pero también en el reino animal desde los helmintos hasta las hienas y los gorilas existe la homosexualidad. El concepto de “antinatural” relacionado al comportamiento animal me parece absurdo. Además no es suficiente ver la sexualidad humana solamente en relación a la procreación. También existe para expresar sentimientos que no pueden expresarse solamente en palabras, y sirve al propio placer y a la complacencia del otro. No tiene sentido si hoy en día alguien aplica el argumento medieval de la función procreativa contra la homosexualidad, puesto que mientras tanto la procreación del ser humano ha llegado a ser más bien un factor secundario del placer, y no al revés. Nadie prohibirá seriamente a mujeres y varones heterosexuales estériles el derecho a la sexualidad.

“¡Podemos aprender mucho el uno del otro!”

¡Queridos padres! Soy homosexual. Acéptenlo, acéptenme como soy. Déjenme mi sexualidad, mis sentimientos, mi amor. Y vean también todo lo demás en mí, puesto que soy una persona con muchas facetas.
No me entiendan mal: no quiero presionarlos a aceptar algo que todavía no pueden aceptar. Solamente les ruego no cerrar sus ojos y escucharme. Tenemos tiempo para aproximarnos el uno al otro. Deseo que aprendamos a comprendernos mejor y no lastimarnos innecesariamente.

Hay tanto para descubrir mutuamente, para aprender el uno del otro, para experimentar juntos y luego compartir. Soy feliz pensando en una vida cerca de ustedes.

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homosexualidad y cristianismo

Si intentamos hacer una síntesis entre ambos aspectos, amor homosexual y cristianismo, debemos evitar dos posturas extremas que sesgarían un análisis mínimamente objetivo.

Por una parte, estaría una postura simplista, tradicional que buscará textos bíblicos descontextualizados para negar cualquier posible reconciliación entre la fe y la homosexualidad. Este fanatismo bíblico ha sido superado en otros muchos aspectos -por ejemplo, el papel de la mujer en la sociedad- gracias al estudio científico e interdisciplinar de la Biblia.

En segundo lugar, habrá que superar una postura “justificadora” o “laxista”, que intenta decir que todo vale con tal de que queden justificadas las acciones que realizo. Esta postura, tentadora para colectivos que marcan una diferencia con respecto a las prácticas sancionadas por la sociedad como las correctas, tampoco ayudará a una reflexión serena y esclarecedora sobre la síntesis entre fe y homosexualidad, pues pecaría de oportunista y subjetiva.

amor homosexualEl marco de referencia que vamos a utilizar en nuestra reflexión es la interdisciplinariedad, es decir, ver qué opinión tienen las ciencias humanas sobre qué es el amor auténtico entre dos personas (de hecho el amor entre homosexuales aunque tenga sus peculiaridades por razón de género, no se diferencia en los aspectos fundamentales del amor heterosexual); y en un segundo lugar, estudiaremos aspectos fundamentales del mensaje bíblico respecto al amor. Así, desde esta perspectiva integradora, buscaremos una postura que nos aclare cuál debe ser el concepto apropiado de amor cristiano para las relaciones homosexuales.

¿Qué dice la antropología, la psicología sobre el amor humano?

Quizá una de las formas de amor más extendidas en nuestra sociedad es el amor apasionado o enamoramiento.

Las principales características definitorias de este tipo de amor serían:

Un estado cargado de emociones y excitación fisiológica: atracción, deseo sexual, celos, sentimientos negativos cuando el otro está ausente o no corresponde, excitación general. Este estado emocional:

  • Se ciñe fundamentalmente a todo aquello relacionado con la persona amada, pero no se queda ahí, sino que se extiende a casi todos los ámbitos de la vida cotidiana.
  • Pensamientos característicos que consisten en pensar con mucha frecuencia en la persona amada, idealizarla y desear conocerla con profundidad.
  • Cierto patrón de conductas: expresar verbalmente afecto, revelar aspectos íntimos, dar apoyo emocional y moral, hacer manifestaciones materiales, regalos, y aceptar los aspectos negativos de la otra persona.

No todos nuestros amores son pasiones desenfrenadas

Con frecuencia nos sentimos profundamente unidos a una persona, nos preocupamos por su felicidad y bienestar. Se trata de un proceso mutuo de apoyo social, comunicación y comprensión. En este amor compañero, la ternura, el afecto o la satisfacción, son emociones más comunes que las pasiones extremas. Este amor constituye la base de la mayoría de las relaciones duraderas. Este amor se da con posterioridad o simultáneamente al amor pasional, no son excluyentes.

Otro aspecto del amor es la decisión y el compromiso; es decir, la decisión de que uno quiere a alguien y el compromiso por mantener ese amor. Este amor sería característico de la relación que existe entre dos personas cuando, tras un largo periodo de tiempo, la pasión y la intimidad han desaparecido y sólo queda la voluntad de permanecer en la relación.

Por último, no podemos olvidar el amor altruista, elemento esencial de la religión cristiana. Consiste en el cuidado incondicional, la entrega completa al otro o a los otros, sin esperar nada a cambio. La sexualidad es un componente ausente de este tipo de amor.

No obstante, los diferentes tipos de amor no suelen darse de forma aislada y pura en nuestras relaciones, sino combinándose entre sí. Sin embargo hay tres componentes básicos en el amor: la intimidad, la pasión y el compromiso.

De la combinación correcta e integrada de estos tres componentes dependerá la duración de la relación y que el amor sea completo. Este “amor perfecto” es bastante difícil de alcanzar y mantener.

¿Cómo integrar esta visión del amor desde el punto de vista de las ciencias humanas con la visión bíblica del amor?

El amor es el eje fundamental que recorre toda la teología tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. El amor a dios, al prójimo ya uno mismo es el plan que Dios propone al ser humano para su completa felicidad.

Centrándonos en el Antiguo Testamento, y sin hacer un análisis de textos que excedería el propósito de este artículo, ya desde el principio en el Génesis aparece un Dios creador que crea al ser humano. Será el ser humano el que decida con su libertad como orientar la manifestación de su sexualidad y de sus afectos. Pero esta orientación no aparece determinada en la Biblia ni calificada moralmente en el acto creador de Dios. Serán las posiciones que reducen la sexualidad a la procreación las que calificarán después como actos no naturales las relaciones homosexuales.

homosexualidad y cristianismo

Ejemplos de amor pasional aparecen en la Biblia para ilustrarnos la pasión que Dios siente por nosotros y la que el ser humano debe sentir por Dios (Cantar de los Cantares, Salmos, Oseas); el amor compañero como un amor auténtico que perfecciona y realiza a las personas (David y Jonatán, Ellas y Eliseo; Rut y Noemí). Estos ejemplos de amor aparecen entre personas del mismo sexo. En el Antiguo Testamento sólo aparecen condenas de prácticas homosexuales cuando están relacionadas con la idolatría o con cultos paganos; y en otras ocasiones cuando aparecen relacionadas con actos de desamor, como la falta de hospitalidad de los habitantes de Sodoma contra Lot. Estas condenas no se pueden sacar del contexto en que son emitidas, pues la idolatría (no amar a Dios de corazón sobre las demás cosas) es causa de condena de otras muchas prácticas que hoy en día no rechazaríamos (por ejemplo, cobrar interés por créditos)

El Nuevo Testamento nos da claves aún más explícitas de lo que supone el verdadero amor a los demás. Es el núcleo del mensaje de Jesús “amar a los demás como a uno mismo”. Es un amor que contiene dicha y exigencias, compromiso y gratuidad; entrega y fidelidad; donación y sacrificio. Es el amor perfecto, cumplido en su persona.

Durante su vida pública, Jesús se encuentra con mucha gente; con muchos problemas, pecados, situaciones difíciles, marginados, personas que viven de una forma socialmente inaceptada -prostitutas, adúlteros, pecadores públicos-. En todos estos casos, Jesús tiene una palabra de comprensión, y de aliento. Sin embargo, no aparece ni una sola referencia a la homosexualidad. ¿Por qué no aparece en los Evangelios una condena o reprobación hacia la homosexualidad? Quizás en la respuesta a esta pregunta está la clave de integración de la fe de muchos homosexuales con su realidad homosexual.

En teología, unos de los supuestos metodológicos para analizar textos es que un silencio, lejos de no decir nada, nos está indicando algo importante: al menos no se puede afirmar lo que el texto no está diciendo. Si Jesús no dice nada sobre la homosexualidad, no es porque no existiera esta realidad en la sociedad de su tiempo, sino porque no tiene nada que decir; como tampoco habla de la heterosexualidad. Jesús habla de la persona humana, y del amor como realización plena de la persona. Todo intento posterior de condena en bloque de la homosexualidad, se debe a pautas culturales e históricas que nada tienen que ver con los textos bíblicos o con la intención del autor de los Evangelios.

Como conclusión final, ¿cómo integrar fe y amor homosexual?

Creo que las claves están ya dadas y debe ser el lector quien asuma una síntesis personal de lo expuesto. Pero haciendo una recopilación de lo ya expuesto hay que insistir que desde el punto de vista de las ciencias humanas, nada hay en la homosexualidad que impida desarrollar un auténtico amor humano; hay limitaciones por el contexto socio-cultural, pero estas limitaciones no determinan la expresión de amor auténtico. Por otro lado, desde la fe cristiana, tampoco hay impedimentos para amar o realizarse en el amor; serán ciertas prácticas o comportamientos sexuales los que entran en contradicción con la fe -al igual que ciertas prácticas de heterosexuales-, pero no el hecho en si del amor entre los homosexuales.

La intimidad, la pasión y el compromiso, claves del amor perfecto humano, son también las claves del amor perfecto cristiano.

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El sexo, la enfermedad, la religión y la muerte han sido, como reflejo de lo universal, una fuente inagotable para la cultura y el arte en cualquier ámbito y cualquier rincón del planeta desde tiempos inmemoriales. Con frecuencia, la sexualidad rige los cánones del universo personal y creativo del ser humano, lo que genera en el individuo una visión única y exclusiva de aquello que le rodea.

Keith Haring es hijo de esta última condición. El artista estadounidense no sólo creó una iconografía propia y novedosa para representar su nada escondida homosexualidad, sino que además supo rebelarse contra los clichés artísticos, sociales y sexuales de su tiempo, lanzando mensajes corrosivos en sus ilustraciones.

Keith Haring murió de sida en 1990, pero su legado continúa hoy vigente y ello puede verse  en la Fundación que lleva su nombre haring.com

haring_ignorance_fear_1989El especial universo de Haring está representado por completo en su serie Blueprint Drawings, de 1990. A través de un lenguaje sencillo de símbolos e iconos, Haring muestra las imágenes más características de toda su obra en estas serigrafías.

El falo se convierte en icono divino y objeto de adoración, como el linga hindú; el culto al pene da lugar a una religión fanática. El instinto es la nueva fe de las masas histéricas que adoran al perro como portador de esta verdad absoluta. Pero también los apóstoles de la nueva religión sexual intervienen compartiendo el espacio.

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haring_69_1986Así, descubrimos el mundo del más allá y de lo extraño en los ovnis o vemos la serpiente enroscada que trae la tentación a los fieles, que luchan y se mutilan unos a otros encarnando el calvario de la enfermedad, que organizan orgías y luego se derrumban o son torturados y crucificados. Hordas de onanistas extraterrestres apuntan al cielo con su falo erecto, como si de modernos Príapos se tratara, junto a una pirámide en la que se intuye la divinidad, siempre presente y ligada a lo más sagrado de la sexualidad.

La expresividad con la que Haring dota estas obras es el resultado de un arte popular que a primera vista podría parecer banal, pero que exige una lectura simbólica y concreta de las vivencias íntimas del artista y de su particular visión de las mismas. Una visión menos intelectual, pero mucho más explícita en su contenido sexual, es la que refleja la serie de grabados titulada Bad Boys, de 1986. El símbolo es sustituido por una pintura casi cinética, en la que se adivinan miembros viriles dispuestos para el supremo acto del amor, sin contemplación alguna.
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La obscenidad que irradian estos trabajos es el vehículo con el cual Haring se rebela contra una sociedad reaccionaria y retrógrada, a través de una actitud provocativa con la que busca, además de una llamada de atención al público, la libertad del artista homosexual. Sus temas son aún hoy de una actualidad significativa, lo que hace de la obra de este personal artista estadounidense un espejo en el que los nuevos tiempos de supuesta libertad sexual puedan verse reflejados.

Fundación Keith Haring  haring.com

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homosexualidad

Sin duda alguna, de todas las alternativas de la orientación del deseo, la más polémica ha sido la homosexualidad.

Muchas son las teorías que han tratado de dar una explicación al origen de la homosexualidad, tratando a esta como una enfermedad.

La homosexualidad ha existido siempre, y ha tenido tiempo para estar admitida, reconocida y castigada. Hasta hace no mucho (1974) estuvo incluida dentro de los manuales de los trastornos mentales, ha sido considerada una enfermedad, ha sido prohibida y perseguida.

la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó en la práctica desde el 1 de enero de 1993 la homosexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

A una pareja formada por un hombre y una mujer les mantiene vivos la comunicación, el respeto, la intimidad, el compromiso, y lo manifiestan con cariño, con sonrisas, con ternura, con caricias, con besos, y a través de todo ello buscan placer, satisfacción entendimiento, complicidad, afectividad, etc. Exactamente igual que una pareja formada por dos hombres o por dos mujeres.

Aunque que la pareja homosexual no puede procrear, está demostrado que dos padres del mismo sexo pueden criar a los niños igual o mejor que lo harían dos padres de diferentes sexos.

La homosexualidad es una opción sexual más que no está relacionada con ningún rasgo físico -tono de voz, gestos, constitución física, forma de andar-, ni psicológico -ser más o menos tímido, sensible, creativo-, ni papel social -hacer o no tareas domésticas, preferir un determinado deporte o desempeñar una determinada profesión-.

Debemos aceptar y respetar que cada persona decida como vivir su sexualidad, y como expresar su AMOR.

lesbianas

¿Cómo se da una persona cuenta de que es homosexual?

Algunos investigadores indican que la especificación de la orientación del deseo suele ocurrir en la adolescencia, es cuando comenzamos a sentir atracción por otras persona. Sin embargo, una persona no se da cuenta de la noche a la mañana que su orientación es homosexual, sino que, por norma general, se pasa por un proceso.

Lo primero que aprecia es que se siente diferente, probablemente porque está desinteresado/a por las personas de diferente sexo (que es lo frecuente en nuestra sociedad), y posteriormente reconoce que se siente atraída por personas de su mismo sexo.

Tras reconocer que su orientación es homosexual, se pasa a la fase de aceptación de la identidad, pudiendo pasar años entre una fase y otra. En esta fase la persona se siente cómoda, se siente bien, e incluso “orgullosa” de ser homosexual. Un paso difícil es el descubrir a los demás su orientación, siendo especialmente crítico el momento de comunicarlo a los padres.

Prácticas homosexuales

Aunque para muchos heterosexuales sus prácticas suelen ser algo misterioso, lo cierto es que sólo se diferencian en que en los homosexuales el coito pene-vaginal no se da. En estudios se ha podido ver que los homosexuales están mas relajados y se involucran más en el juego previo que los heterosexuales.

Las lesbianas tienden a abrazarse y a dar mayor importancia al contacto corporal que al contacto genital y al orgasmo. Sus prácticas más comunes son: masturbación mutua, sexo oral genital (cunnilingus) y tribadismo (una mujer encima de otra, realizando movimientos pélvicos, estimulándose así el clítoris y la vulva).

En las practicas de homosexuales aparecen los besos, contactos oro-genital, coito anal y estimulación genital mutua.
Se piensa erróneamente que los homosexuales mantienen un rol fijo en sus relaciones sexuales: pasivo, activo o mixto. En realidad su rol varía de un momento a otro, o de una pareja a otra. Por lo que es muy difícil apreciar cuál es el pasivo o activo de una pareja.

Los estilos de vida de las lesbianas son menos extravagantes que los de homosexuales y promiscuos. Tienen menos presión social. Se mantienen más tiempo con pareja estable debido a que ellas no buscan en sus parejas la simple atracción, como es más frecuente en los homosexuales. Para ellas es más importante la relación afectiva que la sexual. Por lo que aun alcanzando unos grandes niveles de excitación sexual, es común que muchas parejas de lesbianas dejen de mantener relaciones sexuales a los tres o cuatro años de relación.

Patrones por Bell y Weinberg

Un importante estudio de Bell y Weinberg, identificó seis tipos de vida homosexual:

HOMOSEXUALES EN PAREJA CERRADA

Relación de características semejantes a un matrimonio heterosexual, donde hay un alto grado de compromiso y fidelidad. Están satisfechos con su orientación sexual y están integrados en la sociedad. Esta relación es más común entre las lesbianas.

HOMOSEXUALES CON PAREJA ABIERTA

Viven una relación de pareja, pero esto no les priva de buscar otras relaciones con un interés sexual. Su vida sexual es intensa, pero no están tan satisfechos como los que tienen una pareja cerrada. Estas relaciones son más típicas de los gays.

HOMOSEXUALES FUNCIONALES

No están emparejados, tienen muchos compañeros de alcoba y están satisfechos con su orientación. Suelen ser jóvenes y tienen mayor número de altercados y discusiones, que los anteriores.

HOMOSEXUALES DISFUNCIONALES

No están satisfechos con su condición. Tienen problemas para aceptar su homosexualidad, suelen buscar ayuda psicológica, para hacer frente a los problemas que les atormentan.

ASEXUALES

Tienen poca actividad tanto social como sexual, son reservados y disfrutan viviendo en soledad.

HOMOSEXUALES CASADOS

Mantienen una doble vida; por una parte un matrimonio heterosexual y al otro lado sus deseos homosexuales, todo ello provoca que sientan culpa, generando ansiedad. Todo les causa tanta tensión y sufrimiento que acaban por acudir a un profesional.

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¿Todas las personas somos bixesuales?

El término bisexual se aplica vulgarmente a aquellas personas que tienen relaciones sexuales con los dos sexos. La bisexualidad es una elección. Se presta a mistificaciones porque no “encaja” con los estándares conocidos y más aceptados socialmente como la heterosexualidad, u homosexualidad.

Según algunos especialistas, la bisexualidad es vivida por todas las personas de acuerdo con sus necesidades, libertades e instintos. Esto permanece oculto en las experiencias de cada uno. Sólo algunas personas buscan un acercamiento a ambos sexos en algún momento de la vida sea por curiosidad o por otro motivo. El rol sexual recién se delinea y predomina durante la pubertad. Es en esta etapa de la vida que el ser humano define su objetivo, rol o comportamiento sexual en la adultez.

Sigmund Freud aseguró que
“todos en potencia éramos bisexuales”.

¿Cómo es un bisexual?

No existe ningún rasgo físico, cultural o social que los distinga de los demás. Hay distintos factores responsables, culturales, sociológicos o biológicos. La bisexualidad no implica la renuncia al propio sexo, ni la negación del rol que posee como hombre o como mujer. Es un mecanismo psicológico en el que predomina la confusión y se entrelazan los sentimientos, el supuesto amor y la búsqueda de nuevas experiencias.

Existen muchos casos de matrimonios, padres y madres de familia que, ante la necesidad de experimentar, se hacen adictos a la bisexualidad; aunque conservan este tipo de prácticas en el mas absoluto secreto. Generalmente, aquellos que tienen su familia formada, con hijos y una pareja a quien aman, no conciben que sus aventuras conformen el mundo de la infidelidad.

¿Todas las personas pueden ser bisexuales?

La mayoría de las personas ha fantaseado con un “menage a trois” pero ser bisexual va más allá de un sueño erótico. El ser bisexual implica los mismos problemas que ser gay, además de ser juzgados por los dos grupos (homosexuales y heterosexuales) Los bisexuales a veces son personas que se debaten entre ser gays o “straights” (heterosexuales).

bisexualidad

Según algunos especialistas la mayoría de las personas serían bisexuales si no fuera por la represión, el asco, la condena social y la negación. Cuando se es bisexual se tiene una propia definición del asunto. Una de ellas es que no existe género cuando hay una verdadera atracción, sin importar hacia qué lado sea, aunque a veces la indefinición sea sólo la salida más fácil para declararse gay o lesbiana. Una de las teorías más comunes que usan los bisexuales es que se sienten atraídos por los hombres y por las mujeres .

Diferencias entre la bixesualidad y la homosexualidad

El bisexual no reniega de su condición de hombre o mujer y esconden sus prácticas para no afectar su faceta heterosexual. Existen algunas diferencias en el caso de los homosexuales. El homosexual reniega de su condición de mujer u hombre. Tienen un sólo tipo de sexualidad y es con personas del mismo sexo; la relación heterosexual no les interesa. En la mayoría de los casos, tienden a decir su condición; al contrario de lo que hacen los bisexuales. Dicen los especialistas que muchos homosexuales se jactan de bisexuales, intentando así, una especie de justificación para sus tendencias homosexuales. ¿Cuáles son las causas?
Los sexólogos coinciden en que es una consecuencia de insatisfacción.

¿Por qué la heterosexualidad no le da a la persona lo que espera del sexo en cuanto a placer y gozo?

Una de las razones posibles por las cuales la heterosexualidad no le da a la persona lo que espera del sexo es que podría ser la homosexualidad latente que quedó en algunos contactos sexuales durante la adolescencia con alguien del mismo sexo, tanto en el hombre como en la mujer. Estas tendencias desaparecen durante un tiempo, justo en el cual las personas, por ejemplo, forman una familia. Pero el deseo puede llegar a resurgir, ya sea por conflictos internos, problemas de pareja, insatisfacción o simplemente porque se ha enfriado la relación de vínculo entre ellos.

Bisexualidad en el hombre y la mujer

Se dice que la bisexualidad se da más en el hombre que en la mujer. La mayoría de estos planteos son realizados con una tendencia feminista o machista. Si bien es cierto que la mujer tiene menos inhibiciones al besar a otra mujer -incluso en los labios-, en alabar las piernas, o busto de otra o simplemente de tocarse. Pero la bisexualidad se da en ambos sexos.

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