Solteras a partir de 40 exigen a su Toy Boy

Solteras a partir de 40 exigen a su Toy Boy

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Solteras en EE. UU. exigen: Quiero a mi “Toy Boy”

No es un juguete lo que piden, sino a alguien más joven, con personalidad y sentido del humor. Un toy boy para salir a divertirse y compartir el tiempo libre.

Según una encuesta reciente, este fenómeno dejó de ser patrimonio exclusivo de ricas y famosas y está arrasando en Estados Unidos a todo nivel: Un tercio de las solteras, entre los 40 y 69 años, sale con hombres más jóvenes que ellas.

toy boy

El término es tan popular que la prensa estadounidense lo adoptó y nadie hasta ahora ha reclamado. Por ejemplo, se usó cuando Madonna (45) contrajo nupcias con su toy boy –“niño de juguete”– el director de cine diez años menor, Guy Ritchie. Y después, volvió a la palestra a raíz del matrimonio entre la actriz Demi Moore (40) y su toy boy y colega Ashton Kutcher (25). El joven, antes de comprometerse, pidió la venia de su madre, Diane Portwood, quien no tuvo problemas en aprobar el enlace.

De esta fiebre de amores disparejos en edad, no se salvó tampoco la atractiva y sensual Cameron Díaz, quien tuvo su romance fulminante con otro toy boy, Justin Timberlake, de 24, el ex pololo de Britney Spears.

Es que ser un toy boy ya no tiene la connotación peyorativa de antaño cuando se pensaba que un joven sólo podría poner sus ojos en una mujer mayor por interés. Esa es al menos la realidad que constató el estudio realizado por una organización estadounidense que se dedica a mejorar la calidad de vida de los middle-age, es decir, de la gente que está a mitad de camino de su existencia.

Los resultados –publicados en septiembre pasado en ARRP The Magazine– abarcaron una muestra de 3.501 solteros y solteras cuyas edades fluctuaban entre los 40 y 69 años, y son sorprendentes. “Parece no haber ningún estigma ahora en salir con hombres unos años menores”, dijo Steve Slon, editor de la revista. Efectivamente, un 34 % de las mujeres dijo salir con un hombre más joven que ellas y un 35 % admitió querer hacerlo. Un dato significativo si se piensa que en Estados Unidos hay 34.4 millones de personas no casadas o divorciadas en este tramo de edad.

Carrie Fisher (47), Minnie Driver (32) y Sadie Frost (35) –esta última casada con el actor Jude Law, cuatro años menor–, también han sido seducidas por un toy boy, sin que nadie se atreva a compararlas hoy con Joan Collins o Elizabeth Taylor, otras divas del pasado famosas por sus casamientos con hombres menores.

“Lo que está pasando ahora es diferente, porque estas mujeres modernas, exitosas y seguras de sí mismas atraen naturalmente a los jovencitos. Ellas son lo suficientemente sexis e inteligentes para diferenciar entre los aprovechadores y los realmente interesados”, asegura Catriona Willis, experta en relaciones personales.

Lo cierto es que el estudio titulado Lifestyles, dating and romance (Estilos de vida, citas y romance) da un espaldarazo rotundo al creciente fenómeno de los toy boys: Dos tercios de los solteros (66%) dijo estar saliendo con una mujer más joven mientras que el 34 % de las damas admitió igual cosa con hombres de menor edad.

Se da entonces una increíble analogía: a medida que hombres y mujeres envejecen prefieren tener relaciones amorosas o encuentros con personas del sexo opuesto más jóvenes. Ellos andan tras su Lolita y ellas tras su toy boy.

¿Qué consecuencias traerá este fenómeno a futuro?

toy-boyEl dilema da para pensar y no es simple de resolver. Porque más allá de las implicaciones que esta nueva tendencia significará a largo plazo, lo cierto es que existen cada vez más jóvenes dispuestos a mantener relaciones con mujeres que les doblan la edad. Veamos entonces el otro lado de la moneda.

El ex-marido de Demi Moore, Ashton Kutcher (protagonista de la serie televisiva That’s 70 show), dijo que él no se sintió para nada un toy boy.

El que sí no tuvo problemas en reconocer tal condición fue Oscar Humphreys (22), hijo del famoso comediante y escritor australiano Barry Humphreys. El joven narra su experiencia con lujo de detalles en un artículo titulado “Confesiones de un Toy Boy”, publicado en el diario inglés Daily Telegraph, aunque sin dar el nombre de la mujer de 40 años que ama, una separada adinerada y madre de dos hijos: “Vivo con mi mamá, pero a veces le digo a la gente que vivo solo. Mi cuarto es un desorden y estoy siempre rodeado de caos. Mi novia, en cambio, tiene una casa enorme y bien organizada, con varias empleadas domésticas y nannies que cuidan de sus hijos. Tiene un súper trabajo, un auto fantástico y una serie de responsabilidades. Yo, sin embargo, no poseo nada”.

Oscar cuenta que se conocieron a través de amigos mutuos y que salieron varias veces, pero en grupos. “Yo notaba que ella mostraba interés en mí. Una noche me acorraló en un bar y me dijo que le gustaría que fuera con ella a su casa. Estaba paralizado de terror. ¿Por qué yo? Me pregunté. Esta mujer claramente necesita a un hombre, pero yo soy sólo un chico. Ahora me he dado cuenta de que ella no necesita a nada ni a nadie. Sabía lo que quería y cómo conseguirlo”.

Él sintió que tenía cinco segundos para pensarlo. Entonces se acordó de Dustin Hoffman en El graduado, película que vio cuando era todavía un quinceañero virgen y se preguntaba “¿por qué estas cosas no me pasan a mí?”

“Me fui con ella a su dormitorio donde me sentí completamente desvalido. Al día siguiente me desperté avergonzado y con la sensación de haber sido utilizado, pero después me miré al espejo con una sonrisa. Estaba yéndome cuando me dijo que yo le gustaba y pensé ‘qué bueno por ti’. Entonces me percaté de que hablaba en serio. Han pasado tres meses y todavía estamos juntos”.

La prensa sensacionalista británica se lanzó a buscar a la protagonista de esta historia. Se especuló que la novia sería nada menos que Tamara Mellon, la multimillonaria dueña de los zapatos Jimmy Choo. Ni Oscar Humphreys ni ella confirmaron la noticia, pero hay demasiadas coincidencias en el relato: “Cuando la conocí, ella recién se había divorciado y estaba de vacaciones con sus dos hijos pequeños. Básicamente no era mi tipo. Esta mujer no estaba en mi radar sexual”, escribe Oscar en su artículo.

Pero, ¿qué puede buscar un joven en una relación con alguien que tiene su vida resuelta? “Pronto me di cuenta de que nuestra relación no era sólo sexo. La conquistaron mi energía juvenil y mi total despreocupación por su sofisticado estilo de vida. Sé que le agrada la forma en que uso mis jeans y que siempre le encienda sus cigarrillos”.

Al joven le molestó todo el escándalo que suscitó el fenómeno de los toy boys: “No sé por qué tanto revuelo. Mis amigos sueñan con tener una cita con una mujer mayor. De hecho, me pidieron que les presentase a las amigas de mi novia”.

Los momentos incómodos son al pagar la cuenta en algún restaurante. “Miro para otro lado mientras ella firma”. “Lo veo de la siguiente manera: el tipo de mujer que va tras un toy boy es a menudo financiera y emocionalmente independiente; no quiere un hombre que le brinde estatus o seguridad. Ella es capaz de escoger honesta y objetivamente a la persona con la que quiere estar”. Palabra de toy boy. Habrá que creerle.

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