Le gusta que la penetre por todos sus orificios al mismo tiempo

Le gusta que la penetre por todos sus orificios al mismo tiempo

relato erotico
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Hace 11 años

Un día de verano conocí a la que hoy es mi mujer.

Yo tenia 24 años y ella tan sólo 20. En una de estas noches en que sus padres se marcharon de fin de semana, ella me invitó a su casa. Estuvimos cenando y esas cosas, una buena cena a base de caprichos.

Y a la hora de irnos a la cama, pues nos fuimos a la de sus padres. Claro, yo no tenía nada que ponerme, así que me quité hasta los gayumbos, y ya en la cama, apareció ella y se le veía cortada, ya que no llevábamos mas de tres semanas saliendo, y ella supuestamente virgen.

Empezó a quitarse la ropa hasta que se quedó en bragas y sujetador. Así se metió a la cama, pero teníamos una lucecita encendida, y estábamos hablando de tonterías. En esto que le dije que ya era tarde y que mañana tenía que trabajar yo, cosa que era verdad. Ella me dejó bien claro que de joder nada, y yo pues la respeté.

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Pero, ¿que paso al apagar la luz?

Pues, empecé a acariciarla. Metí mis manos entre sus bragas y quité su sujetador. Ella me estaba dando la espalda, pero bien excitada que estaba, porque aquello no era normal. Suponeros como la tenía yo en ese momento. El caso es que conseguí quitarle las bragas y metí mi verga entre sus piernas desde la espalda que me estaba dando ella hacia su tierno volcán.

Venga a rozarle, y venga a rozarle, hasta que ella se corrió como la más golfa de todas las golfas. Su chocho estaba dilatado como el de una yegua, chorreaba hasta el punto de saciar mi sed de sexo, y eso que no la penetré, que si llega a ser con mi verga metida en su cueva “virgen” hubiese habido inundaciones.

Ella se quedó en esa misma postura, así que yo como estaba bien puesto, lo que quería era poder vaciar mis huevos, e impregnarle de mi sustancia por su cuerpo. Seguí con el movimiento, pene que va y pene que viene. En una de estas que siento que se ha introducido. Yo seguí sin decir nada, y ella gemía más y más. Se estaba volviendo loca del placer. Yo lo notaba raro, pero allí seguía.

Le sobaba las tetas duras y puntiagudas, mientras mis movimientos eran más profundos y rápidos, hasta que llevé mi mano a su clitoris para reventárselo de placer y de lo que me di cuenta es de que mi enorme verga se estaba follando a un precioso ano, al que le gustaba ser penetrado.

Por supuesto que luego me follé su coñito y sí, sí que era virgen. Me quedé alucinado de que disfrutaría tanto dándole por atrás. Y sí, siempre que follamos, follamos por los dos sitios. Alguna vez, depende de como cuadre. Utilizamos aparatos para poder penetrarle por todos sus orificios al mismo tiempo.

Ahora yo tengo 35 años y ella 31.

Tenéis que probarlo tod@s. Es fascinante.

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