La masturbación infantil y las verdades que deben saber los padres

La masturbación infantil y las verdades que deben saber los padres

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La masturbación infantil es un acto muy normal entre niños de 2 a 6 años y en los adolescentes.

Tan común es que todos los padres tienen que estar preparados para hacerle frente cuando suceda.

Todavía hoy en día todas las manifestaciones de sexualidad en público, por más naturales que sean, siempre incomodan a los adultos. Algunos se sonrojan, por ejemplo, cuando a sus hijos recién nacidos se les pone el pene en erección. Lo mismo les ocurre a los papás de pequeños preescolares cuando comienzan a rozar sus genitales contra sillas, mesas y otros objetos que encuentran a su paso.

Lo cierto es que son situaciones tan normales en todo niño y niña que hay que aceptar con naturalidad y aprender a manejarlas. La masturbación en el preescolar (de 2 a 6 años) es un acto que se relaciona con la exploración del cuerpo, con el autodescubrimiento. En esa etapa encuentran muchas sensaciones nuevas, algunas de ellas agradables, dice la sicóloga infantil María Elena López.

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Pero los papás deben entender que en esta etapa de la vida la sensación de placer es difusa y nunca es igual a la que siente un adulto cuando se autosatisface, explica la también sicóloga infantil Annie Acevedo. Todo esto hace parte del proceso de aprendizaje y de su desarrollo táctil.

Más adelante, cuando el infante llega a los 6 años y hasta los 9, vive un periodo de latencia. Una etapa tranquila en la que le interesan otras cosas, por eso, difícilmente se masturba en este período y sólo vuelve a hacerlo cuando llega a la adolescencia. Pero si continúa con la autogratificación en esa fase es posible que tenga algún tipo de frustración, que conviene consultar con un especialista.

Ya en la adolescencia, la masturbación es una experiencia normal de exploración del propio cuerpo para los y las adolescentes aunque resulte más común en ellos por diversas causas fisiológicas y culturales. Esa naturalidad implica: que no se pierda la intimidad al realizarla y que no se haga de forma compulsiva. Y es compulsiva cuando es tan frecuente que los adolescentes se aislan de su entorno y no pueden controlar el deseo de realizarla. En este caso es la manifestación de una ansiedad profunda, comenta la sicóloga María Clara González, en el libro Crecer como padres, de Intermedio Editores.

Precisamente estas tres profesionales, López, Acevedo y González, explican a continuación cómo deben actuar los padres cuando ven o sorprenden a sus hijos masturbándose:
Distráigalos

1. Cuando los niños están en etapa preescolar no hay que complicarse ni preocuparse mucho por la masturbación. Lo primero que tienen que hacer los padres es prepararse para enfrentar ese momento. Confrontarse a sí mismos, establecer qué es para ellos la sexualidad y cuál es su posición frente a la autogratificación. Después, deben poner sus propias reglas al respecto y aceptar que ese acto es una expresión propia del desarrollo.

2. Llegado el momento, deben advertirles a sus hijos, con toda la tranquilidad y sin reproches, que los genitales no se tocan delante de las demás personas. Que todas las actividades que se relacionan con el cuerpo, así como bañarse en la ducha, implican privacidad y que no está bien hacerlas en público.

3. Si, por el contrario, se les presta atención, se convierte en un momento dramático y lo más seguro es que el pequeño repita ese comportamiento porque entiende que, como todo lo prohibido, le permite llamar la atención de los adultos.

4. Nunca se les debe decir que masturbarse es un acto sucio ni pecaminoso.

5. Si no quieren hablarle al respecto delante de otras personas, le pueden apartar la mano con suavidad, retirarlo de las sillas o entretenerlo en otra actividad. Pueden darle algo para jugar, invitarlo a leer un cuento, distraerlo con otras cosas. Así lo hacen los profesores en jardines infantiles y colegios.

6. Si la actitud es repetitiva o muy frecuente, hay que prestarle atención. Si a pesar de que se le habla o se le trata de distraer, él persiste, conviene consultar. Muchas veces puede ser caso de abuso sexual.

Respete su sexualidad

7. La masturbación en el adolescente es una expresión de la sexualidad, mucho más madura, que le permite descargar sus impulsos.

8. En el adolescente, sea hombre o mujer, la connotación de la autosatisfacción es distinta a la de un preescolar. Se trata de una búsqueda deliberada de placer.

9. En esta etapa los padres deben ver la masturbación como un proceso de descubrimiento natural de la sexualidad. Se debe asumir sin culpabilidad, sin tintes de perversión. Cuando se aborda de esta manera, la reacción del adolescente es de alivio, pues con frecuencia se angustian ante esa experiencia.

10. Y se angustian porque para el adolescente no es fácil experimentar esas sensaciones. A las jovencitas, por ejemplo, les da miedo perder su virginidad a través de este acto y otras consideran que es pecado. La función de los padres es hablarles y explicarles que hay muchos mitos al respecto. Decirles que es mentira que impida tener una relación sexual satisfactoria en el futuro y que tampoco ocasiona frigidez.

11. Antes de que los hijos varones lleguen a la adolescencia, los padres deben hablarles sobre las poluciones nocturnas o eyaculaciones involuntarias que se presentan durante el sueño. No hace falta que se sienten a conversar del asunto. Basta con que hagan  referencia a una película para tocar el tema. Les debe quedar claro que respetan la sexualidad, pero que existen normas al respecto, y una de ellas es que siempre se haga en privado y que deben manejarlo para que no se convierta en adicción.

12. Cuando un papá o una mamá sorprenden a su hijo adolescente durante un acto de masturbación, deben asumirlo y retirarse del lugar. No tienen que regañarlo ni hacer escándalos. Si prefieren, más adelante pueden hacer alusión al tema y preguntarles si tienen dudas, si quieren más información al respecto.

13. Las conversaciones sobre cualquier tema de sexualidad son una oportunidad para explicarles que el sexo va más allá de la estimulación de los genitales, que es una actividad que se fundamenta en el amor y en el respeto mutuo.

Consejos para asimilar

– La masturbación comienza a ser anormal cuando se convierte en un acto de todos los días y de cada minuto. Si el niño no responde a lo que se le dice, puede ser un síntoma de abuso sexual.

– Si un niño en edad preescolar se toca sus genitales con demasiada frecuencia, puede ser porque tiene problemas de desarrollo táctil y eso hay que consultarlo con un especialista.

– Cuando masturbarse se convierte en una obsesión para los niños, les puede traer problemas en su vida sicológica porque sólo aprenden a autogratificarse y pueden llegar a pensar que no necesitan el placer que les proporcionen los demás. Se pueden aislar o puede ser el principio de una adicción sexual.

– Cuando los niños pequeños se masturben en público o cuando se descubra a un adolescente en el acto, los papás deben asumirlo y hacer énfasis en lo natural que resulta explorar el propio cuerpo. A los adolescentes hay que reconocerles que es un acto placentero pero que no es un requisito para madurar como seres sexuales.

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