Fantasía Sexual, La imaginación es el mejor afrodisíaco que existe

Fantasía Sexual, La imaginación es el mejor afrodisíaco que existe

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Afrodisíaco mental, imaginación al poder

Las fantasías sexuales no son una aberración sino grandes aliados de unas relaciones sexuales sanas y plenamente satisfactorias. Desde que nace, el sexo acompaña al ser humano a lo largo de su vida.

El sexo es una experiencia personal y placentera que se enriquece con los años y las distintas vivencias y fantasías que tienen el hombre y la mujer. El proceso de evolución pasa por la integración, primero de los sentimientos de ternura, y más tarde, de los eróticos para llegar finalmente a formar la propia identidad y personalidad de una persona.

Las fantasías pertenecen al mundo de la imaginación y de los sueños. Y la imaginación es sin duda el más poderoso de los afrodisíacos y el mejor aliado de una relación sexual satisfactoria. Todo está permitido en el mundo de las fantasías sexuales, las caricias más prohibidas, las formas más variadas de erotismo.

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Quizás por eso el 80% de los españoles reconoce que tiene fantasías sexuales, siendo significativamente mayor la proporción entre los hombres que entre las mujeres, aunque, como en casi todo, las distancias se van acortando. Sin embargo, cuando se pregunta con qué frecuencia se recurre a las fantasías mientras se realiza el acto sexual la cifra disminuye hasta la mitad. Además, en este caso son las mujeres las que llevan ventaja.

Las fantasías sexuales se inician en la adolescencia, como forma de descubrir el propio cuerpo y la sexualidad, y contra todo pronóstico, van aumentando a medida que lo hace la edad y la experiencia sexual. Con el paso del tiempo el riesgo de la monotonía es mayor y también mayor es la frecuencia con la que se recurre a la imaginación para lograr una relación más placentera.

Las fantasías más comunes son el sexo en grupo, imaginarse arrebatador, practicar el sexo con un desconocido. Aunque también en esto hay diferencias y las preferidas por los hombres son las prácticas bucogenitales y las de las mujeres imaginar que está siendo dominada o manteniendo algún tipo de relación forzada.

El sentimiento de culpa

La tradición judeocristiana que durante siglos ha condicionado las relaciones sexuales también hace su aparición en la mundo presente de la imaginación. Como explica el sexólogo Andrés Gómez: “La sombra ancestral de la culpabilidad pervive con fuerza hoy en día, pero es conveniente desoír su llamada. No hay que sentirse culpable por ninguna fantasía aparentemente aberrante pues obedece a un espacio imaginario, de lo prohibido y de lo que nunca hemos pensado hacer y, como está demostrado, casi nunca haremos”, concluye.

Las fantasías no constituyen ninguna patología si la persona no se siente atrapada por ellas de tal manera que puede mantener una vida sexual normal sin tener que recurrir a ellas. Aunque también es cierto que no todas las fantasías son saludables, sobre todo cuando su presencia suele dejar de estar asociada al placer y se convierten en una obsesión.

Existen personas que tienen fantasías sexuales incontroladas (incestuosas, escatológicas) que pueden causarles una marcada sensación de culpa. También resultan preocupantes aquellas fantasías que sistemáticamente incorporan elementos violentos.

La imaginación puede jugar muy malas pasadas, pero también ser el mejor aliado de una relación en la que la inapetencia y la desgana se han instalado. Según las estadísticas, la falta de apetito sexual es una “dificultad” que sobre todo afecta a las mujeres. Un 25% de ellas la padecen frente al 10% de los hombres. Sin embargo algunas sexólogas consideran que la definición del deseo sexual ha sido masculinizada y demasiado relacionada con el coito.

Existen personas que disfrutan al inventar las fantasías sexuales y otras que nunca sienten esa necesidad. Hay fantasías que ponen de manifiesto los fantasmas más temidos y otras que permiten aumentar el deseo sexual. Lo cierto es que las fantasías sexuales son algo normal que puede enriquecer mucho una relación de pareja basada en el respeto y la comprensión, esta es la opinión secundada por los expertos en el tema.

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