Anatomía y fisiología sexual

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zonas erógenas

Todos podemos ser mejores en la cama.

Para lograrlo, un poco de técnica nunca está de más. En esta sección vienen algunos tips.

Tu puedes crear zonas erógenas
Roberto N. parecía realmente confundido. “Es increíble, pero fue como un descubrimiento. Nunca pensé que mi pantorrilla encerrara tanta potencialidad erótica”. Para él, que venía padeciendo un cuadro bastante agudo de ansiedad, con una secuela de impotencia esporádica, el “descubrimiento” a que hacía referencia resultaba absolutamente impresionante.
tecnicas-sexuales
En síntesis, la situación se resumía en lo siguiente: En la víspera, había conseguido que una de las secretarias de la oficina en que trabajaba lo acompañara al bar de un hotel cercano. Después de unas copas, decidieron completar la jornada en el departamento de Roberto, un ático de soltero. Allí siguieron bebiendo. Por último, y a pesar de la reticencia de él, fueron a la cama.
“Al principio fue una verdadera pesadilla: simplemente no había erección. Ni siquiera con lo oral, actividad en la que ella era sensacional”, cuenta Roberto. Por suerte para él, la muchacha le restó importancia a la situación. En un momento le dijo: “Tranquilo, relájate” y, “casi como una geisha”, empezó a acariciarlo “con método”.
Según Roberto, todo se desarrollaba a la manera de un manual de sexología: la chica intentó las orejas, los labios, la lengua, el cuello, las tetillas, los genitales la parte superior de los muslos y, en general, aquellos puntos que tradicionalmente han sido denominados “zonas erógenas“. Lo instó a continuación a experiencias de erotismo visual y táctil en su cuerpo. Y nada. A renglón seguido le propuso el masaje mutuo, ejercicio al que él se prestó con “cierta indiferencia”. Tampoco sucedió nada, salvo quizás que él empezó a sentirse relajado. Luego, ella hizo que él se pusiera boca abajo. A horcajadas sobre la cama, puso en marcha una nueva etapa: la nuca, la exploración de la columna, la parte posterior de los muslos e, inclusive, “lo inusitado”, la introducción de los dedos en su cavidad rectal.
Repentinamente, Roberto sintió que ella se inclinaba sobre su cuerpo y oprimía con sus labios una de sus pantorrillas. “Fue extraordinario, recuerda, fue como si hubiera oprimido el ‘switch del sexo’, porque me convertí del guiñapo que era, en algo así como Supermán.
Roberto puede ser un caso clínico. No obstante, hoy, ahora mismo, millones de parejas en todo el mundo están haciendo el descubrimiento permanente de zonas erógenas insólitas. Insólitas en relación a lo que la información tradicional había preestablecido como tales (por lo menos en lo que respecta a la respuesta a estímulos físicos): áreas corporales, mucosas o que, por poseer un mayor número de terminaciones nerviosas, “coadyuvan a desatar el impulso erótico”. Insólitas, también, en lo que los individuos creían conocer acerca de sus propias reacciones.
Amas de casa en el asombro de inesperados orgasmos múltiples, experimentadas prostitutas, playboys internacionales, severos señores viviendo la gran aventura extraconyugal, parejas hartas de una rutina agobiante, “descubren”, de repente, como Roberto, que en su cuerpo existen “switches” que, con mínima provocación, tienen la capacidad de llevarlos al séptimo cielo, y que no son los que ellos suponían.

 

Estos “switches” son zonas eróticas que, como guerrilleros clandestinos, están ahí, ocultas en la frondosa selva de las sensaciones, listas para expresarse en ataques relámpagos.

Hasta hace muy poco las personas que buscaban apoyo sexo-logístico en libros de reputadas autoridades en la materia, se encontraban casi sin excepción con un capítulo que enumeraba, con detalle y profusión las zonas eróticas, “zonas corporales muy sensibles a la caricia y que predisponen al cuerpo para la expresión de su sexualidad”, como dice el célebre López Ibor y que según él son las “que deben recibir las caricias del conyuge (sic) y sobre ellas hay que incidir en los preliminares del coito”. La lista incluye: en la mujer las orejas, las mejillas, la boca, el cuello, los hombros, el busto, la cintura, el vientre, la cadera, los muslos, los genitales y las piernas; en los varones principalmente los genitales y la boca.

En tiempos recientes ha cobrado gran interés la controversia sobre el punto “G” -el punto de Grafenberg-  área erótica de alta respuesta que sería responsable directa de la capacidad multiorgásmica y, aún de una “eyaculación femenina”, que mostrarían ciertas mujeres. Esta área estaría localizada en la pared anterior de la vagina, a unos cinco centímetros de la abertura.

He ahí, entonces, otra zona erótica para añadir a las listas tradicionales. Pero, ¿es esto cierto? Sí y no. Y más bien no que sí. Porque, por una parte, encuestas e investigaciones realizadas en los últimos años demuestran que es tal la variedad de “switches” sexuales que posee el cuerpo humano que, definitivamente, debe considerarse que “todo la extensión de la piel es zona erógena”, o sea, que todo el cuerpo entra en la clasificación. Por la otra, y resulta obvio, debe suponerse que, con diligencia, la gente puede crear nuevas zonas erógenas o, lo que es más propio, despertar sus zonas eróticas potenciales o dormidas.

zonas erógenas
Lo dicho nos lleva a una conclusión: hay que empezar a crear o despertar nuestras zonas eróticas, ¡ahora! Ello repercutirá  en ventajas directas e inmediatas para nuestra vida sexual que, como resultado de los esfuerzos que despleguemos, mejorará significativamente.
La tarea exige, en primer lugar, plena disposición mental para lograr eficaces resultados. Ya sabemos que el motor de nuestras reacciones erógenas es el cerebro y, por lo tanto, nuestras convicciones sobre el punto son muy importantes.

A continuación, y con la pareja que usted prefiera, en un ambiente grato y confortable, inicie sus experimentaciones.

Y, desnudos ambos, relájense y vivan esta aventura de descubrimientos.

Será necesario que, en el comienzo, determinen con exactitud cuáles son las zonas que responden prontamente a los estímulos y a las caricias, es decir, los “territorios liberados” de nuestra piel, aquellos que por acondicionamientos tempranos y por costumbre responden de inmediato.

Es posible que no sean muchos. Sin embargo, no se desilusionen.

“Acariciar es un arte”

Prosigan, luego, con las zonas que los manuales indican y analicen sus reacciones. Es fundamental, a estas alturas, que no se conformen con las primeras reacciones o insensibilidades. Acariciar es un arte como el de los masajistas: implica rozar suavemente, palpar, aplastar, refregar, pellizcar, etc., en tiempos y grados diversos. Las zonas eróticas son caprichosas y responden a estímulos específicos provenientes de las manos, de la boca, la lengua o del contacto, ligero o acentuado, con la piel del otro.

Para su sorpresa, descubrirán más temprano que tarde que han “movido” los “switches” correctos.

Estos ejercicios, que deben ser diarios, son también de acondicionamiento. Por lo tanto, descubierto el “switch” no lo abandonen. La receta es “amaestrarlo” o, como se dice, “apapacharlo” para que responda en toda circunstancia.

Después, vendrá una parte que es básica: crear o despertar las demás zonas eróticas que hay en su cuerpo. No escatime paciencia para conseguirlo.

Con la misma técnica, y a la manera de un explorador de continentes perdidos, vaya centímetro a centímetro de la piel de su pareja.

Lo que encontrará serán tesoros incalculables de reacciones.

Y no olvide que, en sus exploraciones, la concentración es decisiva y que, en ella, deben participar todos sus sentidos: la vista, el tacto, el olfato, el oído y el gusto. Y es necesario que estén alertas y dispuestos.

Recuerde que los ojos le mostrarán las imágenes más agradables; las manos, la boca, la lengua y la vasta geografía de su piel, al unirse a la otra, generarán la incontrolable chispa de la reacción; los aromas y perfumes serán otro factor desencadenante, al igual que lo sonidos y los sabores que usted perciba.
“La fiesta ha comenzado. Una fiesta caliente”

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Diferentes estudios y encuestas realizadas dicen que casi todas las mujeres hemos fingido un orgasmo en algún momento de nuestra vida sexual -nos es relativamente sencillo disimular-.

La mayor parte de las veces lo hacemos pensando en nuestra pareja, más que en nosotras mismas. Lo hacemos por no “hacerlos sentir mal”, “porque la relación no es satisfactoria y cuanto antes se acabe, mucho mejor”, “para que no se enfade”.

orgasmo-simultaneoEl problema es que nada cambiará en nuestras relaciones eróticas si no somos capaces de decir o de transmitir qué es lo que nos gusta y lo que no, qué nos hace gozar y qué nos inhibe. Además, si nos conformamos con esta situación es muy probable que nuestras relaciones se vean afectadas, más tarde o más temprano, ya que nuestro deseo se verá menoscabado y con ello nuestra frecuencia de relaciones, contribuyendo todo ello a que nuestra relación de pareja pueda desgastarse por este tema.

Es lo mismo que sucederá si nos empeñamos en tener orgasmos simultáneos a los de nuestra pareja. Hemos de saber que hombres y mujeres tenemos ritmos de excitación diferentes -de hecho, toda nuestra respuesta sexual es diferente- y ello hace difícil que nuestros orgasmos coincidan. Si surge, ¡fantástico!, pero no te esfuerces demasiado en conseguirlo, porque lo único que conseguiréis será una frustración ante vuestro desempeño sexual.

Otras de las preguntas que nos hacemos cuando se trata el tema del orgasmo y que siguen creando dudas es si todos los orgasmos son iguales, o si todos sentimos lo mismo cuando experimentamos un orgasmo.

En demasiadas ocasiones, el orgasmo es vivido como la meta que debemos conseguir para tener una sexualidad gratificante; ya no sólo por nosotros mismos sino también por nuestras parejas, ya que se vive como un indicativo de que la relación sexual ha sido “completa”. Nada más lejos de la realidad. Naturalmente, siempre es mejor disfrutarlos que no, pero no se puede valorar la calidad de una relación sexual basándonos exclusivamente en la cantidad de orgasmos que ésta nos pueda proporcionar, o en la dificultad de las piruetas que seamos capaces de hacer para conseguirlos. De hecho, nuestra satisfacción sexual se mide por la satisfacción emocional que éstas nos procuren.

No hay un orgasmo igual.

El orgasmo no sólo varía de una persona a otra, sino que su valoración e incluso su intensidad depende de cada mujer y de sus circunstancias: cómo nos encontremos ese día (física y emocionalmente), de la situación sexual que nos haya llevado a tener sexo, de si estamos en pareja o a solas, de nuestras hormonas y sus cambios a lo largo del ciclo menstrual, de si nos gusta nuestro cuerpo o no, y un largo etcétera más. Por ello, no podemos tener un parámetro claro cuando hablamos de nuestra capacidad orgásmica.

Cada relación nos puede procurar un orgasmo o no, y éste será de un tipo o de otro dependiendo de muchas más cosas que una estimulación adecuada.

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El ciclo menstrual

El primer día de la menstruación, se inicia el ciclo menstrual. El intervalo promedio entre dos periodos es por lo general de 28 días, sin embargo, el ciclo puede ser de 20 a 35 días, esto varía de mujer a mujer. Existen mujeres con un ciclo menstrual regular, es decir, que el intervalo entre dos períodos es constante, sin embargo, también hay mujeres con un ciclo menstrual irregular, donde el intervalo tiende a variar cada mes.

ovulacionEn el inicio del ciclo, las células ovulares, se encuentran rodeadas por una delgada capa celular en los ovarios. Cada mes madura una de estas células. La capa celular se convierte en el folículo ovárico que aproximadamente dos semanas antes del período menstrual, se abre en la superficie del ovario, produciéndose la ovulación. Durante esta fase, la producción del ovario de la hormona estrógeno, llega al punto mas alto. El ovario continua produciendo estrógeno hasta unos días antes de terminar el ciclo, evitando que un nuevo óvulo aun se desarrolle en el ovario.

El óvulo expulsado pasa a las trompas de Falopio y empieza su recorrido por estas, hasta llegar al útero. Es en las trompas de Falopio donde ocurre la unión entre el óvulo con el espermatozoide (fecundación). El folículo ovárico, luego de la ovulación, se convierte en el “cuerpo amarillo”, el cual constituye la glándula hormonal femenina. Esta glándula produce la hormona progesterona que controla la variación de la mucosa uterina. El crecimiento de la pared uterina se inicia 5 a 7 días después de la menstruación y continúa su crecimiento hasta 5 a 7 días después de la ovulación. El crecimiento de la pared uterina sirve para que el óvulo fecundado se implante en esta y pueda desarrollarse.

Si el óvulo no es fecundado 24-48 horas después de ocurrida la ovulación, el óvulo muere. Días mas tarde, las paredes de este se rompen causando su desintegración. En reacción a este evento, el “cuerpo amarillo” empieza a contraerse y deja de producir la progesterona, así mismo el ovario deja de producir el estrógeno. El útero reacciona a este paulatino decrecimiento hormonal, lo que provoca una contracción de los vasos sanguíneos causando que la pared uterina comience a ser eliminada. Cuando la contracción cesa, la sangre y la mucosa es eliminada, esto se conoce como la menstruación. La menstruación puede tener una duración de 2 a 6 días, siendo 4 días el tiempo promedio. Por último, al decaer el nivel hormonal, esto estimula nuevamente los folículos y el desarrollo de un nuevo óvulo, lo que inicia nuevamente el ciclo menstrual.

Es importante mencionar que los eventos relacionados al ciclo menstrual no son constantes y tienden a variar de mujer a mujer, y de período a período. Estos incluyen el día de la ovulación, periodo de fertilidad, duración de la menstruación, etc.

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Encuentros sexuales distintos del coito

sexo-hombre-adultoLas personas mayores necesitan satisfacer tanto sus necesidades sexuales como afectivas.

Tanto el hombre como la mujer están capacitados para mantener una vida sexual y llegar al orgasmo, pero la imposibilidad de realizar el coito en muchas ocasiones, les hace buscar otras conductas alternativas, pero igual de satisfactorias.

Una alternativa muy común sería la masturbación. La manipulación preliminar, las caricias, la sensación de intimidad, masajes… serían distintas formas que satisfacen plenamente al anciano.

Esta es una época donde se puede dar rienda suelta a la imaginación y disfrutar de los juegos sexuales. Fomentar la comunicación y ser creativos en nuestras relaciones sexuales. Huir de la monotonía es asegurarnos una larga y plena vida sexual.

Aspectos fisiológicos de la sexualidad en la tercera edad

Hombre

La edad provoca en el hombre cambios fisiológicos indiscutibles como: el tamaño y firmeza de los testículos, disminuye la cantidad de esperma y los niveles de la testosterona.

El síndrome del varón climatérico se caracteriza por:
  • Depresión e irritabilidad.
  • Falta de impulso sexual
  • Disminuye la testosterona.

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Mujer

En la mujer la menopausia psicológicamente supone el comienzo de la vejez. Comienza entre los 48 años y los 51.

Los problemas que acompañan a la menopausia: adelgazamiento de las paredes vaginales, disminución de la lubricación, menor flexibilidad de la vagina… provocan en ocasiones malestar durante el coito. Pero esto se puede resolver administrando hormonas femeninas porque es su deficiencia, típica de la menopausia, la que los provoca.

Durante estos años no hay un cambio fisiológico que determine la disminución del deseo sexual, es más bien achacable a factores psicológicos.

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clítoris

El clítoris es un órgano sexual eréctil ubicado en la parte superior de la vulva de la mujer, cuya función es la de proporcionar placer sexual.

El glande clitoridiano, órgano sexual muy sensible, tiene el mismo número de terminaciones nerviosas que el glande peneano y su piel se deriva del mismo material embrionario que el pene y es el correspondiente erótico funcional de ese órgano masculino.

El clítoris transfiere toda la excitación a la vagina, la cual no cuenta con tejidos que reaccionen por sí mismos a la estimulación erótica.

clítoris

El clítoris es una estructura grande y compleja, que hunde sus raíces dentro del aparato genital femenino, sobre el techo del conducto vaginal. Está dividido en dos partes, “cabalgando” y “abrazando” la entrada del conducto, de tal manera, que cuando tocamos el clítoris y este se llena de sangre, hace relieve sobre el techo de los primeros milímetros de la vagina.

Tocar el clítoris externo, rozar con el pene o dedos el clítoris interno, “tironear” la apertura de la vagina hacia el ano, son maniobras que tienden a llenar los cuerpos cavernosos del clítoris y por lo tanto, a excitar a la mujer.

Algunas mujeres tienen dificultad en alcanzar el orgasmo exclusivamente a través de la estimulación vaginal. Las mujeres tienen umbrales y niveles orgásmicos diferentes. Algunas consiguen tener orgasmo a través de la estimulación clitoridiana. Tales mujeres apenas son el extremo muy amplio de variaciones de la población femenina sexualmente activa.

Sólo del 20 al 30 % de las mujeres experimentan el orgasmo con la penetración exclusivamente, otro 20 al 30 % de las mujeres alcanzan el orgasmo con la penetración pero con estímulos clitoridianos simultáneos. Y existe también, un grupo de mujeres, quizá otro 20 a 30 % que solo tienen orgasmo sin la penetración, tocándose y acariciándose ellas solas, ya sea delante del compañero, o solas.

La idea científica actual es que el grado de reactividad al orgasmo tiene una distribución relativamente normal en la población en general, como ocurre en otras características físicas y respuestas reflejas. Algunas mujeres son naturalmente capaces de llegar al orgasmo por medio del coito, sin ninguna estimulación clitoridiana directa, en tanto que otras, no son capaces de llegar al orgasmo durante el coito con penetración, aún teniendo excitación clitoridiana prolongada.

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orgasmo

¿Hay que intentar el orgasmo simultáneo?

El mito del orgasmo mutuo durante el coito empezó a extenderse en la década de los cincuenta, cuando cambió la significación social del hecho de que las mujeres disfrutaran con la sexualidad.

orgasmosSe pasó entonces del rechazo a casi la obligatoriedad de lograr el orgasmo, y se consideró que el máximo placer sexual se conseguía cuando alcanzaban el orgasmo los dos miembros de la pareja simultáneamente.

Se consiguió con ello que numerosas parejas llevaran a cabo esfuerzos sobrehumanos para sincronizar sus respuestas, dando lugar a intensos sentimientos de frustración si no se lograba el tan deseado orgasmo mutuo, cuando no a problemas que aparecían al intentar forzar la respuesta.

Muchas parejas consideran que este tipo de respuesta sexual es el símbolo de la eternidad de su amor. Para que esto se produzca muchos hombres se esfuerzan denodadamente para alcanzarlo.

Lo más coherente y acorde con la respuesta sexual humana es que el orgasmo femenino se produzca el primero y el masculino después aunque no hay ningún problema si las cosas suceden de manera diferente. Lo importante es que ambos se sientan satisfechos y contentos al terminar. Angustiarse por el orgasmo simultáneo es entrar en una pelea estéril contra la propia naturaleza que suele terminar repercutiendo en el placer de la pareja.

Cada persona tiene sus ritmos y sus tiempos. Una cosa es que en la pareja intenten equilibrar dichos tiempos, y otra muy distinta es responsabilizarse absolutamente del encuentro erótico. Esto suele ser contraproducente. El sexo en pareja es cosa de dos y consideramos que lo más sano -y al final, lo más placentero- es cada miembro asuma la responsabilidad por su propio placer. Después de todo, no hay nadie que pueda conocer nuestro cuerpo y sus reacciones mejor que uno mismo.

Esto no quiere decir que aboguemos por el egoísmo. Sabido es que el placer se lleva muy bien con la receptividad, incluso con la generosidad en el sexo. Sin embargo, eso nada tiene que ver con una actitud sobreprotectora en la que, intentando “conseguir” que la pareja orgasme, el encuentro erótico deriva en un esfuerzo ansioso. Sin tener en cuenta que lo importante es el proceso, el disfrute del placer compartido, donde la fugacidad del orgasmo es un componente más, y no siempre el de mayor impacto emocional.

¿Cómo se vive un orgasmo femenino?

El que unas contracciones orgásmicas resulten más fuertes que otras, no quiere decir que su calidad sea mejor. Un orgasmo, desde lo fisiológico más suave, puede subjetivamente ser vivido por algunas mujeres en forma muy placentera y satisfactoria.

Por esta subjetividad, las mujeres describen sus orgasmos de muy diversas maneras.

En general la mayoría describe que el inicio del orgasmo se traduce como “una sensación de suspensión, a la que le sigue una sensación intensa, (a veces expresada como hormigueo, cosquillas, quemazón, vibración, tensión, palpitación, etc. en la zona), sea en clítoris o de la vagina, que se extiende en todo el cuerpo, tensándose, quedando inmóvil o bien efectuando contracciones involuntarias. A partir de este momento hay una sensación de alivio de toda la tensión acumulada y enseguida por una gran relajación y sensación de bienestar”

No se ha podido hacer ningún estudio sobre esta experiencia. Su subjetividad lo hace único para cada mujer, de allí que la esencia del mismo está en la percepción.

La mujer multiorgásmica

mujer multiorgásmicaLa mujer tiene la posibilidad de experimentar “orgasmos múltiples”, solo necesita una estimulación adecuada para que el mismo ocurra.

El hombre no tiene orgasmos múltiples, pues su fisiología es diferente y luego de un orgasmo y eyaculación requiere de un tiempo para iniciar nuevamente su respuesta sexual. Este tiempo que varía con la edad de cada uno y características personales, se llama período de refracción o refractario.

Hombre: No consigo llegar al orgasmo con mi pareja, sin embargo si lo consigo cuando me masturbo ¿Es normal?

Controlar la eyaculación es, en ocasiones, una preocupación para el varón, y el malestar que produce no llegar a eyacular puede ser motivo de angustia. La eyaculación retardada puede deberse a diversas causas, y como dice conseguirla con la masturbación, se pueden descartar las causas médicas. El estar demasiado pendiente de eyacular o la atención desmesurada hacia la pareja sexual, son algunas de las causas psicógenas que pueden originarla.

Mujer: Llevo dos años manteniendo relaciones sexuales con mi novio, y no consigo tener un orgasmo, en cambio cuando me masturbo si lo hago.

Eso es algo que les ocurre a muchas mujeres. La parte mas sensible de la vagina es la más externa, por lo que la penetración solamente puede no ser suficiente para alcanzar el orgasmo. La parte más sensible de tu cuerpo se encuentra en el clitoris y necesita estimulación para que te excites sexualmente y alcances el orgasmo. Habla con tu pareja, y comentale el problema, cuéntale que es lo que mas te gusta cuando teneis una relación y ayúdale guiando su mano hacia aquellas zonas que te son más placenteras.

Mi mujer nunca ha tenido un orgasmo en 19 años que llevamos casados, y cada vez le apetece menos tener relaciones sexuales. ¿Es esto normal, a qué se debe?

Creo que debéis consultar con un/a especialista. Si tu esposa no ha tenido nunca un orgasmo, cada vez se le hará más costoso tener relaciones, ya que lo vivirá como una obligación. Las relaciones sexuales son importantes en la vida de una pareja y, los problemas de ajuste sexual acaban afectando a la vida de pareja en general. Intenta hablar con ella sin presionarla y acudid a un/a sexólogo/a.

Clítoris y vagina ¿El mismo orgasmo?

Teniendo en cuenta que la vivencia del placer sexual es totalmente subjetiva, los factores culturales, religiosos, educacionales, etc. tendrán un lugar importante en como vivimos o sentimos ese placer sexual. Por ello, la expectativa del orgasmo está culturalmente determinada.

clítoris vaginaAntiguamente, en la cultura occidental, era mal visto que la mujer gozara de su sexualidad, dado que el fin de la misma estaba puesto en la procreación y no en el placer dentro de la institución del matrimonio. Las mujeres que se atrevían a sentirlo debían disimularlo, pues era considerado obsceno, como un defecto.

La tradición victoriana hizo que muchas mujeres creyeran que el orgasmo y el placer eran pecaminosos y que estaba permitido a las cortesanas, a las mujeres de vida airada y pública.

Mas adelante, aparecieron las obras de Freud, quien distinguía dos tipos de orgasmo femenino: el clitórico y el vaginal. La confusión se creó porque Freud afirmaba que quienes tenían orgasmos a nivel del clítoris, por masturbación o de actos distintos al coito, evidenciaban inmadurez psicológica, mientras que los de nivel de vagina (derivados del coito) eran los “sanos y maduros”

En la actualidad sabemos que esa teoría ha quedado atrás, y según estudios solo un pequeño porcentaje de mujeres, entre un 30 y 40 %, logran un orgasmo coital sin otra estimulación simultánea. Esta situación se debe a diferencias en la sensibilidad genital y no a factores como inmadurez, ansiedad o mala comunicación con la pareja.

Los actuales estudios demuestran que fisiológicamente existe una sola respuesta orgásmica. El orgasmo a nivel del clítoris es indistinguible de otro que sea vaginal desde el punto de vista fisiológico. La confusión ha llegado hasta nuestros días, y es común que mujeres pregunten sobre el tema.

Seguramente la confusión persistirá, porque se confunde la respuesta fisiológica con la experiencia orgásmica de las mujeres

Las mujeres suelen describir experiencias distintas, pero estas se deben a experiencias emocionales diferentes, no a una respuesta física distinta

En cuanto a las mismas son variadas, hay quienes prefieren el orgasmo vaginal, porque es una experiencia más global, mas generalizada, aunque el mismo sea menos intenso, y otras mujeres prefieren el orgasmo clitórico, por las ventajas que supone en cuanto a mayor intensidad y a no verse afectadas por las necesidades y el ritmo de sus compañeros sexuales.

Con lo expuesto dejamos expreso que ambos orgasmos son normales y maduros, sólo depende de las preferencias personales.

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El orgasmo y la mente

La excitación sexual y el orgasmo femenino son complejos procesos que involucran a toda la mujer, su mente y cuerpo.

orgasmo-mujerTema de interés y fascinación tanto para hombres como mujeres, pues, a diferencia del masculino, éste carece de señales evidentes.

No existe un patrón que defina el orgasmo para todas las mujeres. Incluso, ellas son capaces de sentir diferentes tipos: el que se produce por la estimulación del clítoris, llamado clitoridiano, o el uterino, que se expande por todo el cuerpo en forma de intensas oleadas.

La mente humana recibe los estímulos sexuales del cuerpo, los procesa, y basada en lo aprendido anteriormente y en la experiencia causa que el cuerpo responda a ellos. El cerebro comienza el proceso de excitación sexual como respuesta a los pensamientos (fantasía sexual), estímulos visuales (viendo una pareja desnuda), estimulación audible (escuchando la voz de una pareja), estímulos olfativos (el olor del cuerpo de la pareja), y gustativos (el sabor del cuerpo de la pareja)

El cuerpo puede comenzar el proceso de excitación como resultado de que la mujer, o su pareja, toque sus genitales o senos, la sensación del aire fluyendo por su piel desnuda, o su ropa estimulando sus pechos o genitales. Mientras que la mente y el cuerpo pueden experimentar la excitación sexual separadamente, no pueden experimentar separadamente el orgasmo. El orgasmo requiere que la mente y el cuerpo trabajen juntos. El pensamiento solo puede conducir a un orgasmo, pero éste se siente en el cuerpo. La estimulación y la excitación pueden originarse en uno o en otro, pero el orgasmo toma lugar en ambos.

Al nacer respondemos a la estimulación sexual basadas sólo en el instinto. Si nos sentimos seguras y nuestras necesidades básicas son cubiertas, muy probablemente responderemos a los estímulos sexuales muy fácilmente. Esto quizá explica por qué los sencillos actos de mamar y exponer nuestros genitales al aire resulten en excitación sexual en las niñas. Al nacer somos muy sensibles a los estímulos sexuales y nuestras mentes no han aprendido aún las respuestas sexuales “apropiadas.” Como resultado, al nacer, el orgasmo está probablemente controlado más por estímulos físicos que por procesos mentales. El orgasmo es simplemente un simple reflejo físico al nacer.

Al llegar la pubertad ya se nos enseñó la respuesta sexual apropiada. Quizá ya sepamos que cualquier respuesta sexual es mala. Podemos haber estado tan aisladas de nuestra propia sexualidad física que incluso no la advertimos cuando estamos sexualmente excitadas. Esto es más cierto en las chicas que en los muchachos, porque éstos experimentan una erección. Sabemos quiénes son chicas buenas y chicas malas. Sabemos quién puede ser una pareja apropiada, incluso si no podemos pensar en ella en términos sexuales. Las adolescentes, y las mujeres adultas, pueden no permitirse estar en situaciones que las hagan sentirse sexuales, si le dan categoría a esa sensación como mala. Pueden percibir la excitación sexual como “estar enamoradas. Pueden descartar cualquier sensación sexual, negando que ocurre, o pueden responder tan negativamente a los estímulos sexuales que el sexo mismo es imposible.

Algunas mujeres no tienen muchos sentimientos negativos hacia el sexo y son abiertamente sexuales. Disfrutan estando excitadas y buscan estímulos sexuales libremente. No les importa qué o quién les provoca sentirse excitadas, sólo lo disfrutan. Desde ya que la sociedad ve a estas chicas sexuales y mujeres sexuales negativamente y las etiqueta como putas o prostitutas. En nuestra confundida sociedad, la chica que evita todas las sensaciones sexuales es considerada más normal que una mujer abiertamente sexual. Esto es menos cierto hoy que hace veinte años, pero todavía es verdad.

multiorgasmoEl orgasmo para las mujeres puede ser más una percepción mental que una experiencia física, mucho más que para los hombres, como resultado de las mayores restricciones sexuales impuestas sobre la mujer. La habilidad de un hombre de lograr la erección y eyacular es un símbolo de su virilidad, la mujer que se excita y goza sexualmente puede ser vista como “descontrolada” y “lasciva.” Esto quizá explica por qué las mujeres a menudo eran menos orgásmicas que los hombres porque uno tiene que especular que ambos son igualmente orgásmicos al nacer. Por suerte hoy en día están cambiando estos esquemas y las mujeres experimentan, practican y disfrutan igualm que los hombres.

El Ciclo de la Respuesta Sexual

Hay dos cambios físicos por los que el cuerpo de la mujer debe pasar para que experimente el orgasmo.

El primero es la vasocongestión, la acumulación de sangre en los senos y órganos genitales. Esto resulta en que los pechos y genitales se agrandan, el cuerpo se siente más tibio o caliente al tocarlo, el color de los pechos o genitales cambia, y aparece la lubricación vaginal.

El segundo es la miotonía o tensión neuromuscular, la acumulación de energía en las terminaciones nerviosas y músculos de todo el cuerpo. La miotonía es la tensión sexual a la que me refiero en mis consejos para la masturbación para mujeres pre-orgásmicas. La miotonía no es tensión mala experimentada como el resultado de sensaciones negativas. Usted puede experimentar una fuerte miotonía como una sensación de plenitud o tensión en su cuerpo antes del orgasmo, el punto de no retorno. Algunas mujeres cuando se enfrentan a la miotonía fuerte no se permiten a sí mismas pasar el límite, dejarse ir, y entonces no experimentan el orgasmo.

Los sexólogos han dividido el ciclo de la respuesta sexual en cuatro fases, excitación, meseta, orgasmo, y resolución.

Durante la fase meseta la mujer puede experimentar:

  • Un marcado aumento de la tensión sexual.
  • Un aumento de la vasocongestión de la vagina, que causa que el tercio exterior de la vagina se hinche, resultando en que la apertura vaginal se reduzca de tamaño, quizás un 30%.
  • Dos tercios interiores de la vagina se hinchan. La mujer puede experimentar un fuerte deseo de ser llenada, un dolor vaginal.
  • La lubricación vaginal puede disminuir durante esta etapa, especialmente si se prolonga.
  • El clítoris se pone erecto constantemente, el glande se mueve hacia adelante hacia el hueso púbico, ocultándose aún más detrás del capuchón clitoridiano.
  • Los labios menores aumentan considerablemente su espesor, quizás 2-3 veces.
  • Los labios menores hinchados pueden abrir los labios mayores dando como resultado que la apertura vaginal sea más prominente.
  • El color de los labios menores cambia considerablemente. Pasando de rosado a rojo en mujeres que no han dado a luz, y de rojo brillante a morado oscuro en las mujeres que lo han hecho. Los colores pueden variar, pero no su marcado cambio.
  • La areola, el área pigmentada alrededor de los pezones, comienza a hincharse.
  • Los senos pueden aumentar de tamaño un 20-25% en las mujeres que jamás han amamantado, pero en mujeres que lo han hecho hay un aumento menor o ninguno.
  • Un 50-70% de las mujeres experimenta “rubor sexual” en su pecho y en otras áreas del cuerpo que resulta de un mayor flujo de sangre cerca de la superficie de la piel.
  • Aumenta el ritmo cardíaco, quizá palpitando notablemente.
  • Hay un marcado aumento de la tensión sexual en los muslos y en los glúteos.
  • El cuerpo de la mujer está ahora completamente listo para el coito.

Durante la fase orgásmica la mujer puede experimentar:

  • juegos de parejaContracciones musculares rítmicas que ocurren en el tercio exterior de la vagina, el útero y el ano. Las primeras contracciones musculares son las más intensas, y ocurren a un ritmo de un poco más que 1 por segundo (0,8 segundos.) Al continuar el orgasmo, las contracciones se vuelven menos intensas y ocurren más aleatoriamente. Un orgasmo moderado puede tener 3-5 contracciones, uno intenso 10-15.
  • El “rubor sexual” se vuelve aún más pronunciado y puede cubrir un mayor porcentaje del cuerpo.
  • Los músculos de todo el cuerpo pueden contraerse durante el orgasmo, no solamente los del área pélvica.
  • El orgasmo también tiene lugar en el cerebro, como indican las ondas cerebrales monitoreadas.
  • Algunas mujeres emiten o rocían un poco de fluido de su uretra durante el orgasmo. A esto a menudo se lo llama eyaculación femenina. Mientras que aún no se han puesto de acuerdo sobre si lo que se expele es orina o eyaculación femenina, la fuente del fluido carece de importancia; las mujeres informan a menudo orgasmos muy fuertes cuando esto ocurre. Eso es todo lo que realmente debe importar, el placer de la mujer. Nadie cuestiona la eyaculación del varón, incluso siendo eso también sucia.
  • La miotonía puede ser evidente en todo el cuerpo, especialmente en el rostro, manos y pies. La expresión facial de la mujer puede indicar que ella está padeciendo dolor cuando en realidad está teniendo un placentero orgasmo.
  • En el pico del orgasmo todo el cuerpo puede ponerse rígido momentáneamente.

La excitación puede ir acompañada por estas respuestas físicas a los estímulos mentales y/o físicos:

  • Primeramente comienza la lubricación vaginal, dentro de 10-30 segundos.
  • Los dos tercios internos de la vagina se expanden.
  • El útero y el cérvix se levantan hacia arriba.
  • Los labios mayores se aplastan y separan.
  • Los labios menores aumentan de tamaño.
  • El clítoris aumenta de tamaño.
  • Los pezones pueden ponerse erectos como resultado de contracciones musculares.
  • Cuando hay mucha excitación los senos pueden aumentar de tamaño.

Durante la fase de resolución la mujer puede experimentar:

  • Si la estimulación sexual continúa, la mujer puede experimentar uno o más orgasmos adicionales.
  • La vagina y la abertura vaginal, retornan a su estado natural de relax.
  • Los senos, labios, clítoris, y útero retornan a su tamaño, posición y color normales.
  • El clítoris y los pezones pueden estar tan sensibles que cualquier estimulación puede resultar incómoda.
  • El “rubor sexual” desaparece.
  • Puede haber mucha sudoración y respiración profunda.
  • El corazón puede latir rápidamente.
  • Si el orgasmo no ocurre, la mujer experimenta todo lo listado arriba, pero a un ritmo mucho menor. La sangre atrapada en los órganos pélvicos, no habiendo sido disipada por las contracciones musculares orgásmicas, puede resultar en una sensación de pesadez e incomodidad pélvica.

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¿Qué es la andropausia?

La andropausia podemos definirla como una bajada de los niveles hormonales en los varones, concretamente de la testosterona.

Estos cambios en el varón se producen de manera gradual y por lo tanto los cambios en el cuerpo aparecen de forma lenta, y se acompañan de modificaciones del estado de ánimo, fatiga, pérdida de energía e impulso sexual y agilidad física. Los signos no son tan claros como pueden ser los de la menopausia en las mujeres, por ello quizá se le ha dedicado menos atención.

Estos cambios hormonales suelen producirse a finales de la década de los 40, y suele extenderse bastante más que la menopausia, incluso durante décadas. Existen ciertos comportamientos denominados de riesgo que pueden dar lugar a un inicio prematuro de la andropausia, como el estrés, el consumo de alcohol, drogas, las cirugías, la obesidad…

Realmente los niveles de testosterona comienzan a descender en los hombres a partir de los 30 años, aproximadamente un 10% por década.

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Pero los síntomas de la andropausia solo se dan cuando la caída de la testosterona es fuerte, por lo que hay hombres que no la notan. Cuando estos síntomas aparecen pueden afectar a la calidad de vida y pueden exponer a otros riesgos a largos plazo. Se estima que el 30% de los hombres de alrededor de 50 años, tendrán la testosterona lo suficientemente baja para causar síntomas.

Si a todos estos cambios hormonales se unen los cambios profesionales que sufren los varones en estas edades, nos encontramos con una situación extremadamente nueva, que a muchos hombres les cuesta asimilar. La masculinidad tradicional, dicta que es el hombre el proveedor material del núcleo familiar, y esto es algo muy arraigado en el imaginario de muchos hombres. Por lo que desplazados de este rol de proveedores, entran en crisis con su pareja, sus propios sentimientos y emociones, con su sexualidad… Lo único para lo que han sido educados, para ser los hombres de la casa, dominantes y proveedores de la seguridad física y económica, deja de tener sentido, lo que les hace sentir que se alejan de su masculinidad.

Pero los tiempos están cambiando y muchos hombres comienzan a vivir de otra manera estos cambios, aprovechando la nueva situación para poner en práctica las nuevas posibilidades que la vida le ofrece, asumen roles domésticos, que antes ni se hubieran imaginado, aprenden oficios nuevos por la simple motivación de hacer algo diferente, tienen más presencia en la familia y en los grupos de amigos…

En definitiva, han aprendido que las crisis son unos de los mejores momentos para evolucionar y crecer como personas.

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El hombre también experimenta cambios

El hombre, a partir de los 50 años -igual que la mujer durante la menopausia-, puede experimentar una serie de cambios hormonales que afectan a su calidad de vida, pero estos cambios no son tan claros como en la mujer.

andropausiaEs cierto que no hay signos tan evidentes, como la retirada del ciclo menstrual, pero estadísticamente se ha comprobado que se reduce el valor medio de las hormonas en la sangre en los hombres de edad avanzada respecto a los jóvenes.

En la actualidad, los expertos tienen como objetivo conocer con exactitud cuál debe ser el nivel mínimo de testosterona por debajo del cual pueden surgir problemas. Para su diagnóstico, los especialistas cuentan con una serie de cuestionarios y medidas a través de los cuales detectan si hay una pérdida de masa muscular, osteoporosis, dificultades de atención y concentración, cambios en el estado de ánimo, alteraciones sexuales, pérdida de vello genital, etc.

Los cambios hormonales también afectan lógicamente a la esfera sexual: se reduce el número de erecciones nocturnas, es necesario un mayor estímulo físico para lograr la erección, la eyaculación se retarda, el volumen seminal y la fuerza del eyaculado son menores, y el apetito sexual se resiente.

Todos estos síntomas deben ser valorados por el especialista que, tras el estudio oportuno, determinará si están o no relacionados con las alteraciones hormonales descritas.

Las soluciones terapéuticas pasan por aportar la testosterona que se pierde. El tratamiento hormonal consigue revertir los síntomas y tiene efectos beneficiosos sobre la función cardiaca, aumentando la sensación de bienestar y la calidad de vida del hombre.

Recomendaciones

  • No renunciar a la sexualidad.
  • Hablar de ello con la pareja, abiertamente y sin miedos.
  • La disfunción eréctil es una enfermedad muy frecuente que puede tener un origen psicológico u orgánico. Las causas más frecuentes son la diabetes, la hipertensión arterial, las hiperlipemias, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo, el uso de determinados fármacos y el envejecimiento.
  • La disfunción eréctil puede ser el síntoma inicial de muchas enfermedades. Ante una alteración de este tipo, es necesario consultar al médico.
  • Es importante mantener una actividad sexual estable, ya que se ha comprobado que tiene un efecto beneficioso sobre la propia erección.
  • En la actualidad existen tratamientos eficaces, seguros y cada vez más cómodos para corregir la disfunción eréctil.
  • Aunque la capacidad de erección cambia con la edad, ningún hombre es demasiado mayor para consultar un problema de disfunción eréctil.
  • El hombre puede sufrir deficiencias hormonales con la edad.
  • Los cambios hormonales no sólo repercuten en la sexualidad del hombre, sino que tienen efectos sobre su calidad de vida, condicionando su capacidad física, su rendimiento intelectual o su estado de ánimo.

El declive sexual del hombre no sólo está ligado a la edad, debe saber que también las hormonas juegan un papel importante.

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Zonas erógenas de la mujer

¿Cuáles son y como estimularlas?

Son aquellas zonas del cuerpo femenino que poseen la capacidad de estimular el deseo cuando son tocadas por los labios, las manos o genitales del varón.

En general, las mujeres reaccionan de formas distintas a los estímulos sexuales. Existen diversas zonas sensibles en el cuerpo y cada mujer presenta diversas sensaciones cuando dichas zonas son estimuladas.

Para hacer el amor, lo fundamental es una buena comunicación, con lo que se eliminan los temores, las ansiedades y se da rienda suelta al gozo y al placer. Es necesario que la mujer se comunique con su pareja de tal forma que pueda orientar la estimulación hacia las zonas de su cuerpo que mayor placer le dan.

Para lograr los mejores resultados, se debe buscar el ambiente más adecuado posible, eviten estar en lugares donde puedan ser vistos por otras personas, busquen un lugar donde ambos se sientan cómodos. El tiempo es un factor fundamental, hacer el amor no puede ser una carrera con el simple objetivo de hacerlo. Debe ser un momento de intimidad y tranquilidad para la pareja, donde exista un ambiente adecuado para la comunicación, las caricias y las fantasías.

A continuación presentamos una breve guía de las principales zonas erógenas en la mujer:

El cabello

Al jugar con el cabello de tu pareja se pueden producir diversas sensaciones de placer. Empieza deslizando suavemente los dedos entre su cabello, aplicando diversos niveles de presión sobre la cabeza de tu pareja.

zonas erógenasEl pensamiento

Las fantasías por sí mismas pueden producir el orgasmo en algunas mujeres. Para generar pensamientos eróticos, tu pareja debe decirte qué zonas le gustaría que sean tocadas, acariciadas y besadas. De esa forma, a través de sus deseos y sus gestos puedes saber si estás en el ‘camino correcto’.

Otra forma de estimular tu pareja es diciéndole lo bien que se ve, su agradable olor y lo bien que te sientes al acariciarla.

Los oídos

Los oídos tienen una serie de terminaciones nerviosas dentro y alrededor del mismo. Esas terminaciones nerviosas hacen que los oídos sean altamente sensibles. Para una adecuada estimulación es recomendable que le hagas a tu pareja un suave masaje con las yemas de los dedos, alternando con suaves caricias con los labios y la lengua.

La estimulación de la parte trasera de los oídos es especialmente agradable y puede ser combinada con ligeros soplidos y respiración en dicha zona.

La boca

Los labios son una de las zonas más sensibles del cuerpo, en particular el labio superior y la piel que se encuentra entre el labio y la nariz. Acércate lenta y delicadamente. Es recomendable ir besando alternadamente el labio superior y luego el inferior. Al mismo tiempo humedece toda esta área, desplazando la lengua alrededor de toda esa zona.

Un juego divertido y estimulante es el de rozar suavemente la punta de la lengua con la punta de la lengua de tu pareja.

El cuello

La mayor parte de la tensión y el stress se acumulan en la zona del cuello. Un masaje es especialmente relajante y estimulante. Logra liberar tensiones y mejora el estado de ánimo para un contacto íntimo con la pareja.

En la parte trasera del cuello hay finos vellos que al ser tocados delicadamente, o tal vez con soplar un poco de aire en ellos se puede producir una sensación muy agradable.

La espalda

En la espalda se encuentra una alta concentración de terminaciones nerviosas. Desliza suavemente las uñas a lo largo de la espalda de tu pareja., con movimientos lentos y delicados. Acariciar la espalda de tu pareja con una pluma puede ser muy excitante también.

La zona superior de los glúteos es una de las más sensibles. Hazle a tu pareja un masaje justo ahí, y verás cómo la tensión en su espalda se disipará, permitiendo que más sangre fluya libremente hacia sus órganos sexuales.

Cúbrete con aceite para masajes, y deslízate sobre ella (echada boca abajo), hasta estar completamente echado encima de ella. Acaricia su espalda con tu barriga Luego gira hasta que estén espalda con espalda, siempre tú sobre ella. Deslízate de tal modo que tus glúteos estén en contacto con los de ella, luego continúa hasta que esté sobre la curva de su espalda. Muévete suavemente en un masaje de piel contra piel.

Los senos

Advertencia: No vayas directo a sus pezones. Presta atención a la zona de los costados de los senos y entre ellos. Usa las palmas de tus manos para hacer movimientos circulares sobre sus senos.

Coloca una uva entre tus dientes y muévela con la lengua. Cuando puedas hacerlo sin romper la cáscara, quiere decir que ya sabes cuál es la cantidad exacta de presión que debes ejercer sobre sus pezones para causarle el mayor placer.

Puedes probar con deslizar un cubo de hielo sobre sus pezones, luego soplar y besarlos.

El estómago

Empieza por sus costillas creando una sensación de electricidad estática al colocar tu mano un centímetro por encima de su estómago, sin tocar su piel. Ella sentirá el calor de tu piel. Cuando ella menos lo espere, desliza tus dedos por su estómago.

Cuando cierre los ojos concéntrate en la parte inferior de su abdomen y acaríciala con la punta de un pincel o brocha de maquillaje en lugares inesperados. Una de las formas más fáciles de excitar a tu pareja es sensibilizándola con una combinación de caricias que se alejen lo más posible de la rutina.

Los glúteos

Zonas erógenas de la mujerSiempre que hagas comentarios agradables acerca de su trasero mientras juegas con él, considéralo una zona certera para el preámbulo a hacer el amor. Cuando ejerces presión en el trasero de tu pareja estás empujando su área pélvica hacia delante, lo que ejerce placentera presión en su pelvis.

Puedes darle suaves palmadas, a un ritmo acelerado con las palmas o costados de tus manos. También puedes practicar otro tipo de estímulo erótico como mordisquear sus glúteos, lo que quiere decir acariciarlos con los dientes, no romperle la piel.

El Punto G

No te apresures a penetrarla con tus dedos. Sólo si el acceso resulta fácil, coloca tu dedo dentro de su vagina con la palma de tu mano hacia arriba y muévelo como lo harías si estuvieras llamando a alguien con el dedo para que se acerque. Así estarás acariciando la parte interior de su vagina.

Esta zona, conocida como el Punto Grafenberg o Punto G, comienza a ponerse rugosa, a hincharse y palpitar. Eso significa que le gusta lo que estás haciendo.

MAS INFORMACION “PUNTO G” CLICK AQUÍ

La parte interior de los muslos

Piensa en el interior de sus muslos como el pasadizo a sus órganos sexuales. Al masajear la parte interior de sus muslos los labios vaginales se mueven, lo que a su vez estimula su clítoris.

Su excitación aumenta con la expectativa, así que excítala, después aléjate un momento. Utiliza objetos inusuales, como ponerte un guante de piel, o prueba colocar un vibrador entre sus muslos para acelerar su pulso.

Los Pies

Los pies y dedos de los pies están llenos de terminaciones nerviosas, lo que los convierte en una de las zonas más sensibles de su cuerpo. Desliza una prenda de seda entre sus dedos y por sus pies.

Vierte miel sobre sus pies de modo que le haga cosquillas entre los dedos, luego lámela moviendo la lengua para arriba, para abajo, y de costado.

La ingle

Con la palma de tu mano presiona toda su zona genital, alterando tu ritmo y presión. Luego imagínate un reloj: Con su clítoris a las 12, coloca tus dedos a las 4 y a las 8, donde se encuentran nódulos nerviosos muy sensibles. Acaríciala con movimientos circulares y lentos.

Gradualmente estimúlala más directamente a ambos lados del clítoris. Luego desliza tu lengua de las 6 a las 12, pasando por encima del clítoris. Luego coloca tus labios alrededor del clítoris y disfrútalo.

El perineo

Todo lo original es excitante. La zona entre el ano y la vagina (el perineo) es normalmente territorio inexplorado, por lo que aventurarse hacia ahí es tan excitante. Además, el perineo está lleno de terminaciones nerviosas, ya que es de la misma piel que los labios vaginales. Aquí puedes acariciarla suavemente de arriba abajo.

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Anatomía de los órganos femeninos

Para comprender mejor cómo ocurre el orgasmo y para orientar al manejo de una alteración de la función sexual, haremos una breve síntesis de la anatomía de los órganos sexuales femeninos.

Los órganos genitales de la mujer se dividen en externos, que se sitúan en el exterior o superficie del cuerpo, e internos, que están albergados dentro de la pelvis, es decir la parte inferior del tronco, por debajo del abdomen y a la cual los huesos de las caderas le dan una estructura firme.

El conjunto de los genitales externos: monte de Venus, labios mayores y menores, clítoris y entrada de la vagina, se denomina la vulva. El monte de Venus o púbico, ubicado en la parte más inferior del abdomen y superior de la vulva, representa una prominencia cubierta de vello o pelo púbico.

Los labios mayores y menores son pliegues de la piel que rodean o circundan la entrada de la vagina. Los labios mayores, como piel que son, tienen vello y glándulas productoras de sudor (sudoríparas) y de grasa (sebáceas).

Los labios menores, situados por dentro de los mayores, son más delgados, no tienen vello pero sí glándulas sebáceas. Son muy sensibles, como lo es en general toda esta zona.

Los labios, donde se unen hacia arriba o adelante, conforman una cobertura o gorro para el clítoris.

Este último, aunque no puede decirse estrictamente que sea un «pene pequeño» (no tiene orificio de salida o función reproductiva) sí tiene una estructura similar a la del pene del hombre que, permite que se congestione y dilate, alcanzando una erección, con la excitación sexual.

En el vestíbulo o entrada de la vagina están ubicadas varias glándulas, como las de Bartholin, que proveen parte de las secreciones que lubrican y permiten la entrada del pene.

Anatomía de la mujer y órganos sexuales femeninos

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 Los genitales internos son la vagina, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios.

La vagina es un conducto o tubo que va de la vulva al útero y mide entre 8 y 12 centímetros. Su interior está recubierto de una superficie mucosa en forma de pliegues.
Para albergar al pene o durante el parto, la vagina se puede distender notablemente. En condiciones normales las paredes de ella se tocan entre sí.

Al fondo de la vagina se encuentra el cuello o cérvix uterino, que tiene en su centro un agujero, punto de inicio del canal cervical, por donde pasan hacia el útero los espermatozoides que habrán de fertilizar al óvulo y por donde se expulsa en sangrado menstrual.

El clítoris

Órgano con mayor sensibilidad en la mujer, su estimulación es fundamental para alcanzar el orgasmo.
Cada mujer desea que sea estimulado de una forma, el hombre debe tener cuidado ya que al ser una zona con tanta sensibilidad, su roce directo puede ser molesto. Por lo que se aconseja que se comience por otras zonas menos erógenas y dejar para mayores niveles de excitación el clítoris o tocarle de forma indirecta.

Útero

Útero o matriz es un órgano muscular de forma triangular, como una pera que está situado en la parte baja del vientre y que es mas o menos del tamaño de un puño. En su interior está tapizado por una capa de tejido mucoso que se llama endometrio y que cada mes crece y se desarrolla por acción de las hormonas que producen los ovarios; de los extremos superiores del útero salen unos conductos que se llaman trompas de Falopio (el anatomista que las describió) que comunican el útero con los ovarios.
La parte inferior de este órgano se llama cuello del útero y se comunica con la vagina. A través del cuello del útero y de la vagina sale al exterior la sangre de la menstruación y el feto en el momento del parto.

clítoris¿Qué es el himen?

El himen es una fina membrana que cubre parcialmente la entrada vaginal. Varía mucho de una chica a otra tanto en espesor, como en elasticidad.

Durante mucho tiempo ha tenido mucha importancia pues era signo de que la mujer era virgen (es decir, que nunca anteriormente había mantenido relaciones con penetración). Sin embargo la presencia de un himen intacto no es necesariamente signo de virginidad, puesto que el himen puede ser muy flexible, lo mismo que su ausencia no quiere decir que haya habido relación coital, puesto que el himen puede perforarse haciendo ejercicio físico brusco.

¿Qué es la vagina?

La vagina es un conducto de paredes rugosa que termina en un fondo de saco por donde asoma el cuello del útero, por el otro extremo se comunica al exterior; es el órgano de la mujer para el coito pero su parte mas sensible es sólo el tercio inferior. La vagina es muy elástica y permite el paso el feto sin dañarse.
El himen o virgo, a lo que tanta importancia se ha dado, puede no existir en algunas mujeres de forma natural; sólo es un repliegue membranoso que está a la entrada de la vagina: Tiene unas perforaciones que permiten la salida de la sangre de la menstruación; es muy distensible y elástico y puede dilatarse y permitir tener relaciones sexuales coitales sin romperse, por ello muchas mujeres no sangran la primera vez que lo hacen. En el momento del parto es cuando se abre por completo.

Lubricación vaginal

Consiste en una exudación de las paredes internas de la vagina, a veces no se percibe porque se queda en el interior de la vagina. Comienza a los 10 o 30 segundos, después de la estimulación sexual, Hay hombres que buscan el humedecimiento en la entrada de la vagina como signo de excitabilidad por parte de la mujer. Si esto no ocurre, piensan erróneamente que ésta no se da, cuando su ausencia puede deberse a que el tiempo de estimulación ha sido breve, siendo necesaria la inserción de un dedo dentro de la vagina.

¿Qué son los ovarios?

Los ovarios son dos formaciones con forma de almendra de unos 2-3 cm. situadas a ambos lados del útero. Los ovarios contienen los óvulos que son las células que la mujer aporta para formar un nuevo ser humano; además producen las hormonas sexuales, estrógenos y progesterona.

Desde el nacimiento de la niña los óvulos que van a desarrollarse ya están presentes en el momento del nacimiento en un número aproximado de 300.000 pero se encuentran todavía en una etapa inmadura; se llaman entonces folículos y están ahí hasta que la chica crece y comienza la pubertad o etapa de madurez reproductiva y sexual aproximadamente a los 13 años en nuestro medio.

Cada mes empiezan a madurar varios folículos pero sólo uno se desarrolla completamente; los demás se atrofian y desaparecen.

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¿Cuánto mide un pene normal? ¿Cuáles son las medidas máximas y mínimas?¿Cómo se acopla a la vagina?

Preocupa mucho a ciertos hombres y mujeres el tamaño del pene masculino.

Se han hecho bastantes investigaciones y encuestas sobre este tema. Podría parecer un detalle más bien curioso o anecdótico y, sin embargo, lo real y cierto es que produce preocupaciones y problemas.

El tamaño del pene

El tamaño sigue siendo una de las grandes preocupaciones del hombre. Las diferencias de tamaño en estado flácido, se acortan en estado erecto. Mientras un pene grande en estado flácido dobla o triplica su tamaño erecto, un pene pequeño puede multiplicar su tamaño por siete. Además, un mayor tamaño no proporciona mayor excitación en la mujer (a no ser que forme parte de sus fantasías eróticas), porque la mayor sensibilidad de la vagina está en sus primeros 6 cm.

Durante la excitación sexual la dureza y el tamaño varía, lo que no debe ser interpretado como una disminución de la excitación. Hay que tener en cuenta que la erección es muy vulnerable a los problemas físicos, alcohol, y sobre todo psicológicos, especialmente la ansiedad. Esta es la principal causa de la pérdida de erección y de la eyaculación precoz.

A través de estas investigaciones , puede decirse que el tamaño medio o normal del pene en estado de erección, es de unos 15 centímetros de largo y 9-11 centímetros de perímetro. Esta medida viene a ser, como decimos, la media o normal en términos estadísticos.

Conviene aclarar que el modo de tomar las medidas en cuanto se refiere a la longitud ha sido siempre partiendo del comienzo o nacimiento del pene, junto al hueso del pubis, hasta la extremidad última o final del glande.

En cuanto al grosor o circunferencia, las medidas se han tomado a dos centímetros y medio del glande, es decir, lo que puede ser considerado como el cuerpo del pene.

Suele pensarse que hay una proporción entre el pene en estado reposo y en estado de erección. Hay que tener en cuenta la dificultad de una medida exacta del pene en su estado fláccido. La razón es simple: varía según la circulación de la sangre, según el estado del mismo individuo, del calor, del frío o de su estado de ánimo. Sin embargo, en un cálculo de aproximación llevado acabo por diversas encuestas, se estima la medida normal o media del pene en reposo en unos 9 o 10 centímetros de largo y entre 7 y 9 centímetros de circunferencia.

Pene demasiado grande

Si tu pene es demasiado grande o gordo, es probable que te sientas orgulloso de él en las duchas o en los gimnasios pero no tanto cuando las chicas ponen esa cara de espanto cada vez que te bajas la cremallera.

Lo primero que debes saber es que por ese orificio cabe la cabeza de un bebé y no existe ningún pene que alcance este tamaño. De modo que cualquier vagina puede dilatar hasta el tamaño de cualquier pene por muy grande que este sea.

Pero no obstante ten en cuenta los consejos siguientes:

  • Asegúrate de que tu pareja está muy, muy excitada. Nunca penetres sin este requisito, debes entretenerte más tiempo del normal en el juego previo y utilizar algún tipo de lubricación si es preciso, no seas tacaño con el tubo del lubricante.
  • Elige una postura que impida la penetración profunda. Prueba de costado o ella encima para que ella controle la profundidad de penetración.
  • Introduce un tercio de tu pene, espera un ratito hasta que notes que el orificio se ha relajado y avanza un poco más con suavidad. Cuando lo tengas todo dentro bombea con suavidad.
  • Olvídate para siempre los movimientos profundos, fuertes o rápidos hasta que ella se haya acostumbrado a ti y te admita sin dolor. Evita a toda costa cualquier tipo de dolor al principio o durante, porque el dolor en la penetración desarrolla con facilidad una coitofobia, que es un miedo irracional a la penetración.

Tamaños del pene¿Cuán grande ha de ser un pene para cumplir con su deber en las labores de la procreación? ¿Cómo debe ser de grueso para que la vagina de la mujer se adapte sin problemas? ¿Importa realmente el tamaño del pene?

A todas estas preguntas se puede responder de forma sencilla y rápida, diciendo que el tamaño no importa, que lo que importa es la habilidad de la persona, los sentimientos… que la vagina se adapta a cualquier tamaño porque es flexible.

Ahora, cabe preguntarse si estas respuestas resultan convincentes para quien las lea.

Muchos hombres se sienten acomplejados, o preocupados, por el tamaño de su pene, lo que repercute en la seguridad con que afrontan sus relaciones sexuales. Además, no siempre el tamaño del pene va directamente asociado al factor sexo.

Es tan fácil como repasar cuál ha sido la evolución de la estética femenina en las últimas décadas.

Los primeros implantes de silicona fueron objeto de críticas y comentarios favorables y llenaron muchas páginas en la prensa, revistas, programas de radio y televisión. Estas intervenciones han ido evolucionando hasta convertirse en un tratamiento rutinario al que se someten cientos de miles de mujeres en todo el mundo. A estos implantes hay que añadir el resto de tratamientos estéticos, desde la depilación definitiva hasta el relleno de labios.

¿A qué se debe este fenómeno?

Para estas preguntas no existe una sóla respuesta, como tampoco la hay para el hombre que desea agrandar su pene.

Algunas mujeres lo hacen por pura coquetería, otras porque están acomplejadas y se sienten inseguras con su físico, lo que repercute en otros muchos factores de su vida. Y están aquellas que, por un problema médico o, a partir de una accidente, deben recurrir a la estética.

No todas las mujeres recurren a implantes mamarios para disfrutar más en la cama o para que disfrute su pareja. Es una decisión personal en la que seguramente entre en juego la necesidad de gustarse y de gustar, el deseo de ganar en seguridad, mejorar la apariencia… incluso por razones laborales!! En el caso del hombre y su pene, no tiene porqué ser diferente.

Un pene mayor puede resultar en una mayor confianza, lo que, en el momento de las relaciones sexuales, se traduce en una erección más fuerte y duradera. El sistema nervioso parasimpático determina el tipo de erección, y éste, a su vez, está condicionado por el entorno y por las sensaciones del hombre en el momento de mantener una relación sexual. Cuanto más favorables sean esas circunstancias, mas fácil será que el hombre tenga una erección buena y duradera. Por lo tanto, la seguridad que tenga en sí mismo es fundamental. Esa seguridad se traslada y se transmite, sin ningún tipo de duda, a otras facetas de su vida.

Afrontar una nueva relación, mostrarse desnudo en vestuarios, playas o frente a la pareja… puede generar inseguridad e incluso complejos.

Por último, están los dos extremos. Por un lado, los hombres cuyo pene no alcanza lo que se considera una medida normal (algunos deben recurrir sin remedio a la cirugía, mientras en la mayoría de los casos se soluciona ganando una par de centímetros más). Y, por otro, los hedonistas, los hombres que disfrutan cuidando de su cuerpo. Ellos nunca se preguntan si el tamaño de su pene es normal porque, aunque lo sea, siempre estarán dispuestos a mejorar la marca.

Para darle solución al tamaño del pene, existe la psicología, la andrología, la urología y la sexología.

Hay soluciones que requieren una intervención quirúrgica, como en el caso del micro pene, y otras menos “invasivas”, como es el caso de los aparatos médicos extensores que se acoplan al pene de forma sencilla y discreta y que permiten llevan una vida normal mientras se logran hasta cinco centímetros más de longitud y una centímetro más de grosor.

También es necesario advertir que no todo vale. Es necesario informarse y conocer las diferentes soluciones que se ofrecen en el mercado, ya que algunas resultan fraudulentas y otras ni siquiera garantizan resultados. La “soluciones” fáciles, como es el caso de las pastillas, los masajes, o las bombas de vacío, no pueden clasificarse dentro del apartado de soluciones. Sus resultados, si es que los hay, no son permanentes y tienen efectos secundarios.

Sea cual sea la explicación, a muchos hombres, como a muchas mujeres, no les sirve de consuelo la explicación de que el tamaño del pene no importa, como tampoco importa el tamaño de los pechos. Es una cuestión que cada uno debe resolver de la mejor manera.

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Anatomía Sexual

Los órganos sexuales -genitales- masculinos son quizá la parte más importante de la anatomía de los hombres.

Se ha escrito mucho sobre las emociones y hábitos sexuales de la mujer, pero muy poco, comparativamente, acerca del varón.

Esto no es sorprendente dado que, desde el punto de vista de la psicología y la estructura física, la mujer es, por mucho, el más interesante y complejo de los sexos. El hombre, en cambio, es una máquina sexual relativamente simple, que corre sobre un solo riel y hacia una sola dirección.

En lo que atañe a las emociones sexuales que los impulsan, sus capacidades para satisfacerse y para dar satisfacción, todos los hombres podrían haber sido confeccionados y despachados por la misma línea de montaje.

Un hombre ve a una mujer y en la mayoría de los casos, inmediatamente puede desearla. En un minuto puede llegar a tener automáticamente una erección, en dos minutos puede experimentar el orgasmo, y en tres minutos puede estar profundamente dormido. Tal es el esqueleto de su carácter sexual.

Esquema del aparato reproductor masculino:

aparato reproductor masculino

Los hombres varían, por supuesto, pero sus variaciones son leves, y sólo se producen las que puede esperarse que se produzcan. Por consiguiente, hay poco que decir sobre la conducta sexual del hombre normal.

Es cierto, que como la mujer, casi toda zona del cuerpo masculino, un contacto con el de su pareja, inducirá el deseo. Específicamente, responden al contacto oral, el cuello, la boca, el pecho, la cintura, las ingles, los genitales y la cara interior de ambos muslos, aunque para todos los fines prácticos tiene solamente dos, la boca y el pene.

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